viernes 16 de noviembre de 2007

PLASMANDO NUESTRAS IDEAS

Comunicarnos es una de las grandes ventajas de ser humanos. Pero para poder lograrlo debemos adquirir deviersas habilidades. Primero comenzamos desde muy pequeños a valvucear pequeñas sílaas para terminar hablando de manera continua todo lo que se nos ocurra.


Pero después surge la necesidad de plasmar estas ideas. No solo decirla y olvidarlas. Es así que nos surge la necesidad de perpetuar nuestros dichos.




Y la escuela es un gran lugar para poder adquirirlo. Aquí, les presentaremos dos alternativas con las cuales se podrá aprender la escritura.




¿QUÉ ES LA ESCRITURA INTERACTIVA?



La escritura Interactiva es una estrategia colaborativa en la que el profesor y los niños conjuntamente, componen y escriben un texto. No sólo comparten la decisión acerca de lo que van a escribir, sino también comparten las labores de la escritura. (Swartz, Klein y Shook, 2002)















En ella, se configuran diversas habilidades cuando él y los niños construyen un texto, como por ejemplo:


-moldear las habilidades de lectura

-moldear las habilidades de escritura




El aprendizaje de la escritura contribuye al desarrollo de las habilidades para la lectura. Cuando los niños tratan de escribir dirigen su pensamiento hacia aspectos del lenguaje escrito. El niño se fija en la forma de las letras, construye una palabra etra por letra; segmenta los sonidos que escucha en cada palabra y dirige su atención al espaciado entre las palabras y las letras (Clay, 1991).




Para aprender a escribir es fundamental que los niños aprendan las letras del alfabeto: sus nombres, formas y sonidos. Cuando niños y niñas escriben junto con sus profesores les damos la oportunidad de tener conversaciones y
aprender sobre los mensajes escritos, las palabras y las letras (McGee en Sawrtz 2002)

Links relacionados:


1.http://ourworld.compuserve.com/homepages/A_Littlejohn/i_wrt_sp.htm
2.http://es.wikibooks.org/wiki/Un_Manual_de_Estrategias_para_la_Ense%C3%B1anza_de_la_Escritura
3.http://cursos.puc.cl/epa57502/almacen/1182289077_tarazmil_sec4_pos0.pdf



En cuanto a la Escritura Independiente, es aquí en donde los niños logran poner en funcionamiento sus habilidades verbales para plasmarlas en sus cuadernos.



Diversos estudios han llegado a la conclusión que los dibujos de los niños son las primeras muestras de necesidad por expresar lo que sienten, lo que piensan. Luego esos dibujos se transforman en lineas difusas y letras inconexas que, con la práctica y una buena guía, logran transformarse en una escitura completamente legible, coherente.


Links relacionados:

1.http://www.stanswartz.com/visiongeneral.html

2.http://www.sandi.net/comm/factsheets/literacy_framework_sp.pdf

3.http://www.monografias.com/trabajos45/estrategias-lecto-escritura/estrategias-lecto-escritura2.shtml


MEJORANDO EL PROCESO DE LECTURA DE NUESTROS ESTUDIANTES







Muchos hemos vivido la experiencia de que nuestros padres nos leyeron muchos cuentos por las noches, antes de dormir. Pero doy por hecho que ni ellos ni nosotros estábamos concientes de lo beneficioso que es dicha actividad.


Como hemos mencionado en la mayoría de estas publicaciones, cuando somos pequeños, poseemos una increíble capacidad para aprender y de interiorizar de manera consciente e inconsciente conceptos, ideas y competencias.


El tener una relación cercana con la lectura antes de la escolarización , es decir, con nuestros padres, mejora notablemente el proceso de aprendizaje temprano de la lectura y la comprensión lectora además de aumentar el vocabulario.



Dentro de la escuela, este trabajo se torna más consciente e intencionado, es decir, el educador prepara diversas actividades y estrategias para poder potenciar dichas habilidades. Es así como las lecturas compartidas son de gran beneficio para el aprendizaje y mejoramiento de la lectura en los estudiantes más pequeños.






El profesor es un gran ejemplo para desarrollar las habilidades lectoras de los niños dentro del aula.





No es necesario poseer muchos recursos para poner en práctica dichas estrategias. Solo hace falta la imaginación y creatividad del docente para poder entregarles a los niños material útil y de calidad, que sea contextualizado a la realidad del aula y que logre ser significativo para el aprendizaje de los estudiantes. Más adelante serán ellos mismos los que construyan su propio material didáctico con el que podrán seguir aprendiendo más palabras y aumentando su capacidad de comprensión.




La lectura en voz alta, es otra de las estrategias que promueven la comprensión lectora. Estas lecturas, se pueden realizar con cualuier tipo de texto pero deben poseer una mayor dificultad que las lecturas independientes.

La lectura en voz alta realizada por el docente es considerada como uno de los factores más influyentes para el desarrollo integral del niño, por lo que debería formar parte de un programa de promoción de la lectura en todos los niveles de la educación, porque favorece al niño y a la niña (Beuchat,1997, Condemarín, Galdames y Medina, 1997; Merino,2001;Chambers,2001)

Numerosas investigaciones en los últimos años han demostrado que leerle a los niños en voz alta promueve en ellos el placer por la lectura y desarrolla la capacidad de escuchar, además de ampliar su vocabulario y otros conocimientos tales como conceptos acerca de lo impreso (Fisher, 2004). “La lectura es un proceso que toma tiempo y requiere de un espacio para tener contacto con ella. La única forma para lograr su aprendizaje es a través de la práctica: es decir, se aprende a leer leyendo, lo que realmente importa es la presencia de una persona que ejecute la actividad y demuestre su funcionalidad; una persona que evidencie que la lectura es un valor, no sólo porque es importante en sí misma, sino porque se lleva a cabo su práctica en contextos reales; una práctica que permita que los textos sean quienes enseñen cómo leerlos y muestren como desenmascararlos, así las ideas que se tengan acerca de la lectura y e lo que ella puede ofrecer se irá construyendo, ampliando, indagando, modelando desmodelando y remodelando”. (Silva,2001)
Con este tipo de lectura, podemos utilizar diversas estrategias, tales como las predicciones, inferencias, entre otros (estrategias mencionadas en las publicaciones anteriores)
Los niños, al estar expuestos a este tipo de lectura, se vuelven seres más críticos y perseptivos, ya que no sólo tienen que escuchar una historia, sino que deberán interpretarla y desucbrir lo que a simple vista no se puede ver.







jueves 15 de noviembre de 2007

¿CÓMO PODEMOS APOYAR ESTOS PROCESOS DESDE EL AULA?

Existen diversos métodos con los cuales podemos satisfacer cada una de las necesidades que se presentan dentro del aula.

hoy en día, estas necesidades ahn evolucionado vertigionsamente gracias a los diversos avances tanto en tecnología como en telecomunicaciones lo que nos leva a aumentar nuestro capital cultural y la oportunidad de aprender más cosas en menos tiempo.

Es así que la educación ha debido adaptarse a los nuevos tiempo dejando atrás la educación instrumental, que tnto tiempo reino en las escuelas de todo el globo. Hoy en día, la escuela busca crear competencias en los estudiantes convirtiéndolos en seres capaces de desenvolverse en un mundo lleno de retos y desafíos y convirtiéndose en personas pro-activas y constructoras de su propio conocimiento.

Gracias a las clases de didáctica de la lengua y mi profesora Paz Baeza Bischoffshausen, es que he podido mostrarles una general pero no por eso menos completa definición y ejemplificación del modelo holístico y el modelo integrado

Uno de los modelos que revisaremos será el Modelo Holistico que básicamente lo podemos caracterizar a partir de las siguientes estrategias:

��Salas letradas:


La sala de clases muestra palabras, textos breves y números relacionados con los temas que los niños están tratando en las unidades de aprendizaje integradas.Por ejemplo:

-Pared de palabras
-Textos auténticos
-Abecedario


��Jugar a leer:


Desde el momento en que los niños comienzan a familiarizarse con los textos escritos, pueden asociar su contenido a los conocimientos orales que ya poseen.
Esto sucede cuando:


-Los textos contienen algo que pertenece a su tradición
oral: poemas, canciones, adivinanzas, trabalenguas.
-Los textos pueden aprenderse fácilmente de memoria por
ser breves y atractivos, con mucho ritmo y rima
consonante.
-Contienen ilustraciones que hacen recordar el texto
escrito.
-Reproducen exactamente lo que los niños han dicho
(registros de experiencia).


Jugar a leer puede considerarse el principal aporte del
modelo holístico en el que se basan los restantes



��Caminatas de lectura:



Estas consisten en aprovechar todos los textos escritos del entorno. Esto puede lograrse através de caminatas colectivas del curso en las que se "lean", por juego y adivinación, los nombres de las calles, los nombres y rótulos de los establecimientos comerciales, los afiches de propaganda y cualquier otro tipo de escrito que aparezca. Los padres pueden aprovechar las salidas con sus hijos para hacer este mismo ejercicio.

Se trabaja con :
- logos
- nombres de las calles
- afiches publicitarios


��Lecturas compartidas:



El profesor o la profesora leen un texto que los niños tienen ante su vista. Los niños van siguiendo la lectura y hacen numerosas asociaciones entre el lenguaje escrito y el oral.


��Interrogación de textos:




Niños y niñas formulan preguntas en relación con un texto escrito, y hacen hipótesis en relación con su contenido a partir de los indicios que conocen: ilustración, tipo de texto, letras y palabras conocidas.

El profesor permite al niño tomar conciencia de las claves provenientes de los conocimientos previos:
macroestructura o silueta.


Links relacionados:



Otro de los modelos que se aplican dentro de las escuelas es el Modelo por destrezas, que básicamente:


Se refiere al aprendizaje progresivo, paso a paso, de la enseñanza explícita de las letras, tipos de sílabas, palabras, oraciones y textos; desde el dominio del código hasta la comprensión de textos; se requiere ejercitar sistemáticamente la asociación de cada fonema con sus respectivos grafemas, en un continuo de lo más simple a lo más complejo.




letras y sílabas letras y números

palabras
links relacionados:

Finalmente, encontramos el Modelo Integrado el cual propone en donde se encuentran contenidos del modelo por destrezas y el modelo holístico.

Podemos decir que este modelo propone 4 fases:(Fase de inicio, Fase de preparación, Fase de desarrollo de destrezas y Fase de cierre)

Fase de inicio:
El objetivo d j e esta fase es activar los esquemas lingüísticos de los niños, utilizando sus conocimientos previos, analizando su entorno y proveyéndoles un ambiente rico con oportunidades para dialogar acerca de temas importantes para el niño lo que se puede lograr a través de diversas estrategias con el fin de contextualizar la Unidad de lectura y motivarlos con respecto a la temática que se trabajará.

Fase de preparación:
Esta fase se realiza el segundo día de la Unidad y tiene como objetivo preparar el ambiente de la sala, ocupando algunas
estrategias del modelo holístico, tales como interrogación de textos que contextualicen la letra que se desea estudiar, lectura compartida, caminatas de lectura, entre otras.

Fase de desarrollo de destrezas:
En esta fase se pretende trabajar con las destrezas propias que tiene el aprendizaje del código, se sugiere realizar los dos primeros pasos solamente con las 4 primeras letras en estudio. Posteriormente los alumnos ya no tendrán necesidad de partir por la letra en estudio, ya podrán comenzar formando palabras, es decir con los pasos 3 y 4.
Hay que recordar que es importante que los alumnos aprendan a leer al primer golpe de vista las palabras funcionales.

Fase de cierre:
En esta fase se pretende que los alumnos desarrollen la expresión oral, el escuchar, trabajen con escritura compartida con el fin de producir textos relacionados con la temática y también con lectura compartida. Es la instancia en que podemos establecer relaciones con otros subsectores de aprendizaje.

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miércoles 14 de noviembre de 2007

¿QUÉ TAN CAPACES SON LOS NIÑOS DEL SIGLO XXI?







Aunque estudie pedagogía básica, siempre he estado muy cerca a los niños de edades inferiores y me he dado cuenta de una situación que ha pasado casi inadvertida por mucho tiempo. Desde hace ya 5 años, pertenezco a un grupo misionero y nos dedicamos a viajar durante el verano por distintas localidades del sur de Chile dando charlas y trabajos de acción social a las personas que lo necesiten. Nuestro grupo, está conformado por 20 personas dentro de las que se encuentran niños desde los 7 años (que viajan con sus padres) hasta personas adultas cercanas a los 60 años. Eso si, la mayor parte del grupo, la conformamos jóvenes universitarios, lo que muy motivados, intentamos ligar nuestros conocimientos a las actividades del diariovivir.



Es así, como al convivir con personas de diversas edades y también compartir con familias de otros sectores del país, me fui dando cuenta que la valoración hacia el espectro de aprendizaje de los niños es muy limitado por los adultos.



A veces pienso que es sobreprotección por parte de los adultos el decir "son muy pequeños para esto o para aquello". Definitivamente creo que subvestiman a los infantes. Por el contrario, mientras más pequeños somos, podemos aprender más y más rápido y a medida que vamos creciendo, nuestro proceso de aprendizaje se va limitando a momentos más específicos.




Cuando somos pequeños, son innumerables las cosas que logramos aprender. Si reflexionamos, nos daremos cuenta la mayor parte de lo que hemos aprendido, lo hemos hecho cuando éramos pequeñosy ahora grandes, hemos ido perfeccionando tales aprendizajes.


Actualmente, dentro de los jardines infantiles, se está viviendo una lenta pero auspiciosa transformación en cuanto a la manera que tiene de aprender los pequeños

Es por eso que daremos a conocer como se está entendiendo el lenguaje verbal dentro de la educación de párvulo según Alejandra Medina Moreno (MINEDUC) que la propone como“ La capacidad para relacionarse con otros, escuchando, recibiendo comprensivamente y produciendo diversos mensajes, mediante el uso progresivo y adecuado del lenguaje no verbal y verbal, en sus expresiones oral y escrita. Esto implica avanzar desde los primeros balbuceos y palabras a las oraciones, empleándolas para comunicarse según las distintas funciones, en diferentes contextos y con variados interlocutores, utilizando un vocabulario y estructuras lingüísticas adecuadas a su desarrollo e iniciándose además, a la lectura y la escritura”.



Pues bien, queda en evidencia una gran propuesta en función de las capacidades lingüísticas de los niños, pero en la práctica, aún quedan vestigios de aquella educación que más bien se confunde con guarderías infantiles.


Lo que está claro, es que nos queda mucho por hacer. Debemos ser concientes que el tiempo no ha pasado en vano, los niños ya traen incorporado muchos conocimientos en cuanto a tecnologías y pueden desenvolverse sin problemas. Debemos aprovechar las capacidades actuales de los pequeños y no menos preciarlos creyendo que no son capaces. Es probable que, si pusieramos a un niño de nuestra época, dificilmente podría realizar las tareas que hoy nuestros pequeños realizan sin dificultad.


A continuación, les daremos a conocer el texto completo de la autora antes mencionada para poder así comprender de forma más acabada cuánto podemos hacer por nuestros estudiantes desde sus primeras incursiones en la escuela.


PONENCIA: LEER Y ESCRIBIR DESDE LA SALA CUNA: ENTRAR EN EL MUNDO DEL LENGUAJE ESCRITO



Alejandra Medina Moreno
Ministerio de Educación
Primer Encuentro de Educación Inicial
Pontificia Universidad Católica de Chile
Junio de 2006


Introducción

Las Bases Curriculares de la Educación Parvularia, definen el núcleo Lenguaje Verbal, como: “La capacidad para relacionarse con otros, escuchando, recibiendo comprensivamente y produciendo diversos mensajes, mediante el uso progresivo y adecuado del lenguaje no verbal y verbal, en sus expresiones oral y escrita. Esto implica avanzar desde los primeros balbuceos y palabras a las oraciones, empleándolas para comunicarse según las distintas funciones, en diferentes contextos y con variados interlocutores, utilizando un vocabulario y estructuras lingüísticas adecuadas a su desarrollo e iniciándose además, a la lectura y la escritura”.


Este hecho, marca un hito importante en la historia de la Educación Parvularia chilena y ciertamente, provocará un profundo cambio, tanto en los objetivos y contenidos de aprendizaje en el ámbito del lenguaje, como en las prácticas pedagógicas de las educadoras y en el desarrollo de las competencias lingüísticas de los niños y niñas. Hasta hace algún tiempo, la sola mención de las palabras “lectura” o “escritura” en el contexto de la Educación Parvularia, despertaba un infranqueable rechazo; se consideraba que los niños no habían “alcanzado la madurez” para leer y escribir y que no era adecuado “escolarizar” el jardín infantil o el kinder, considerados como espacios preferentemente enfocados hacia el juego, la socialización de los niños y niñas y el desarrollo de prerrequisitos o funciones básicas para abordar posteriormente la lectura y la escritura. Hemos recorrido un camino importante; sin embargo, la puesta en práctica de las Bases Curriculares en las aulas, aún revela la necesidad de un trabajo de profundización de los conceptos de lenguaje escrito; es decir, de lectura y escritura, que iluminan las prácticas pedagógicas de las educadoras y le dan sentido y orientación a los aprendizajes esperados de los niños y niñas. Este trabajo pretende aportar algunas ideas que fundamentan e ilustran la “entrada de los niños y niñas al lenguaje escrito” en la Educación Parvularia.

1. La lectura y la escritura: prácticas culturales

Una primera idea que fundamenta la entrada temprana de los niños y niñas al lenguaje escrito es que la lectura y la escritura constituyen prácticas culturales; es decir, actividades realizadas por grupos humanos con propósitos determinados, en contextos específicos (Anderson & Teale, 1986).

Para comprender mejor el alcance de esta afirmación, es interesante recordar que, en la historia del hombre, la escritura no nace en cualquier cultura, por más cerca que ésta se encuentre de otra que sí la utiliza. La escritura surgió en Mesopotamia en un período en que la producción agrícola y ganadera fue tan importante, que los sumerios necesitaron anotar, memorizar, archivar; cobrar y repartir los impuestos, contar los insumos y los animales, establecer listas y cuentas, consignar los inventarios, registrar las operaciones comerciales. Los primeros escritos sumerios fueron durante siglos de la misma naturaleza: “tanto aceite, tanto centeno, tantas cabras, tantas ovejas, tantas personas trabajando en un lugar” (Chauveau, 1997, p. 24). Esta forma de utilizar la escritura, traía a la par una forma de ser enseñada, puesto que había que saber escribir principalmente cantidades y productos. Más adelante, en la Edad Media, la lectura constituyó una actividad colectiva, en la cual lo que se esperaba no era que se comprendiera, sino que se leyera en voz alta textos escritos en latín, con el fin de decir oraciones, cantar en la iglesia, memorizar las fórmulas litúrgicas para participar en ellas. Con este propósito, se enseñaba a leer comenzando por el alfabeto, luego las sílabas, palabras y frases en latín. Fue sólo durante el Renacimiento, con la invención de la imprenta, que la lectura evolucionó, desde una forma de vincularse a la palabra sagrada, a una forma de acceder a la actualidad, a puntos de vista diferentes, a universos de ficción, a la adquisición de conocimientos. Este cambio en la naturaleza de la lectura, implicó también un mayor protagonismo del lector quien comenzó a construir sentidos más que repetir contenidos.

Pese al cambio descrito en la naturaleza de la lectura y la escritura, hasta la primera mitad del siglo XX, el objetivo del aprendizaje de la lectura en los primeros años de escolaridad, aún era aprender el mecanismo de la decodificación; en tanto que la lectura expresiva y comprensiva, era reservada para cursos superiores (Hébrard, 1988, citado en Chauveau, 1997).


La lectura era considerada como un prerrequisito para otros aprendizajes culturales. Esto explica que para enseñarla, se abordara como un conjunto de mecanismos, ordenados desde los más simples (letras, sílabas, palabras) hasta los más complejos (lectura en alta voz, expresiva e inteligente).


Funciones de la lectura y la escritura en el contexto actual

Siguiendo esta línea de razonamiento, el análisis del contexto actual permite comprender el cambio de función de la lectura y la escritura y la necesidad de enseñarlas de acuerdo a dicho cambio. Actualmente saber leer y aprender a leer, incluso en la Educación Inicial, es leer libros y una diversidad de textos complejos, documentos, espacios virtuales, la prensa, diccionarios, todos los cuales no se encuentran confinados en los palacios o las iglesias, sino que forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad y de las necesidades de las personas para actuar en sus vidas diarias. Asimismo, saber escribir y aprender a escribir es producir textos en situaciones reales de comunicación, las cuales ocurren cotidianamente con variados propósitos. La lectura y la escritura ya no se consideran aprendizajes sólo instrumentales, ya no pertenecen al campo de las habilidades preparatorias para adquirir nuevos conocimientos; ellas son actividades intelectuales y culturales de alto nivel, en las cuales la comprensión y la producción de sentidos son los objetivos primordiales, que no sólo competen a los adultos, sino que también afectan a los niños en el ejercicio de su pequeña ciudadanía.

No obstante lo anterior, la observación de las prácticas pedagógicas, aún en la actualidad, revela que, muchas veces, éstas son aplicaciones de una concepción instrumental de la lectura que no responde a las necesidades de un ciudadano actual. La formación de un lector activo, que procesa, contrasta, valora, disfruta o rechaza la información del texto que lee, es una actitud reciente y aún lejos de ser generalizada en los establecimientos educacionales (Solé, 2001).

Capital cultural y gestos sociales de lectura y escritura

El hecho que la lectura y la escritura sean prácticas culturales, implica que la relación del niño con ellas se construye a través de los usos particulares que observa en su familia o en la educadora (Cf. Rockwell, 1986) y de la forma –positiva, negativa, productiva- en que dichos adultos significativos se relacionan con “la cosa escrita” (Charmeux, 1991). Múltiples estudios revelan que niños que en sus hogares cuentan con la presencia cotidiana de textos diversos y familias con mayores niveles de escolaridad, cuyo contacto con el lenguaje escrito es funcional y cotidiano, poseen un capital cultural (Bourdieu, 2003) que contribuye decisivamente a la calidad de sus aprendizajes. Por el contrario, aquellos niños de sectores desfavorecidos, cuyas familias no poseen libros y otros materiales letrados, y que por ende, no ofrecen a sus hijos “gestos sociales de lectura y de escritura” (Chartier et al, 1997) o modelos para su utilización en situaciones reales de comunicación, se encuentran en franca desventaja respecto a sus competencias lingüísticas. Existe pues, una alta influencia, del medio sobre el aprendizaje de la lectura y la escritura, así como de la dinámica cultural dentro de la cual ocurre dicho aprendizaje (Chauveau, 2000). También ilustra este concepto del lenguaje como práctica cultural, el hecho que el lenguaje oral se compone de variantes originadas, generalmente, en los distintos medios socioculturales (Fiquet, 2002); algunas de ellas son transferibles al lenguaje escrito y otras no.
Antes de leer y escribir, los niños deben poder producir formulaciones verbales transferibles al lenguaje escrito, para lo cual requieren interlocutores capaces de modelarlas. Los niños y niñas cuyos padres o adultos significativos utilizan estas formulaciones de manera natural, “entran en connivencia” con sus educadoras y profesores desde el primer día, accediendo con mucha facilidad a las actividades escolares (Chevillard, 2006). Lo contrario ocurre con los niños cuyos padres utilizan otras variantes del lenguaje, diferentes al lenguaje utilizado en la escuela. Estas constataciones llaman la atención sobre la importancia de que los establecimientos educativos consideren las experiencias culturales diversas de los alumnos que llegan a la educación formal, para responder a sus necesidades particulares de aprendizaje y contribuir a romper las desigualdades de origen. Fijalkow (1999, p.8) afirma, que “una pedagogía igualitaria en un mundo de desigualdades, no puede sino tener efectos desiguales”.


2. Leer y escribir: actos de construcción y comunicación de significados


Una segunda idea que explica cómo los niños pequeños pueden leer y escribir desde temprana edad es que actualmente se sabe que la lectura no consiste sólo en “sonorizar unos signos”; la lectura es fundamentalmente un acto en que el lector moviliza su inteligencia con el fin de construir los sentidos de un texto, lo cual sólo ocurre si éste posee conocimientos, experiencias previas y esquemas cognitivos que permitan otorgarle un significado (Aussubel, 1983; Coll, 1990; Condemarín, 1991; Rumelhart, 1981 en Condemarín 1989). Durante la lectura, se produce una transacción entre el lector y el texto (Rossemblatt, 1978), en la cual el lector, a partir a las claves del contexto y del texto, activa sus conocimientos y experiencias para aportarlos al proceso lector, establece relaciones, anticipa el contenido del texto, formula hipótesis, realiza inferencias, se plantea interrogantes, elabora y re elabora respuestas (Condemarín, 1991; Condemarín & Medina, 2005).

Actitud lectora

Los niños pondrán en juego estas operaciones intelectuales que se mencionan más arriba, siempre que las experiencias vividas desde la sala cuna los hayan llevado a comprender que el desafío del acto lector es la construcción de significados. Por el contrario, cuando los primeros contactos con el lenguaje escrito o la enseñanza inicial de la lectura y la escritura, se focalizan sobre el código y las habilidades para la decodificación o el “mecanismo de la lectura y la escritura de palabras”, los niños no tienen ocasión de enfrentar la complejidad del acto lector.


Entrar al lenguaje escrito es mucho más que aprender las letras y leer palabras; es aprender a construir los sentidos de un texto, a apreciarlos, criticarlos o recrearlos; es entrar a un mundo infinito de conocimientos, es aprender a percibir una situación comunicativa, descubrir las sutilezas de ciertas palabras o expresiones queriendo decir algo particular, detectar cómo las marcas específicas del lenguaje escrito permiten comunicar significados; es decir, aprender a enfrentar los desafíos de la comunicación para responder a una determinada intención comunicativa.


Los textos elaborados sólo con fines de enseñar el mecanismo de la lectura, no reflejan esta complejidad del lenguaje escrito, no provocan el desafío de construir sentidos o de buscar respuestas a una necesidad del lector. Reafirma lo anterior, la metáfora utilizada por Eveline Charmeux (2005, p. 7), al afirmar que aprender a leer a través del “b+a ba”, o aprender a escribir agregando letras como perlas en un collar, “es como aprender a nadar sobre un taburete”; es decir, adquirir un saber que nunca servirá en situaciones reales. No se puede construir una competencia compleja, mientras no se enfrenten todos los elementos que forman parte de dicha complejidad.

Por ello, para que un niño o niña aprenda a comprender, es esencial que siempre lo que le lea un adulto o lo que él lea, posea una complejidad que lo desafíe a construir significados. Por ello, Boussion et al. (1996; 1998, 11-12) postulan que “no pueden formarse verdaderos lectores cuando la enseñanza de la lectura se centra en el dominio de la decodificación sobre la base de textos simples”; por el contrario, plantea que “para que los niños adopten una actitud lectora adecuada, es indispensable que ellos enfrenten, desde el inicio, textos exigentes, simbólicamente ricos, que generen conflictos de interpretación susceptibles de resolver por el propio lector.


Cuando la educadora, que lee libros u otros materiales impresos a los niños y niñas, los enfrenta permanentemente al desafío de construir significados de textos complejos, esta actitud es gradualmente interiorizada por el niño, como comportamiento activo frente a la lectura. Lo contrario ocurre cuando los textos son precarios y faltos de sentidos complejos e interesantes; en este caso, los niños adquieren comportamientos pasivos y encuentran gradualmente mayores dificultades para inferir y anticipar el contenido del texto.
En este sentido, las dificultades de los niños en el aprendizaje de la lectura, no expresan solamente un problema para decodificar; la mayor parte de las veces reflejan una incomprensión sobre el desafío que involucra el acto de leer (qué se espera cuando se me pide que lea) y la ausencia de “un proyecto lector propio” (para qué quiero leer algo). De hecho, la investigación demuestra que un buen predictor del éxito de un niño en el proceso lector, es su capacidad de expresar cinco razones por las que él desea leer (Chauveau et al., 1994).


Estas constataciones permiten afirmar que la enseñanza de la lectura y la escritura en la educación inicial, cumple un rol crucial para el futuro escolar de los niños, puesto que la investigación revela cómo la calidad de la alfabetización en este período, tiende a determinar el “éxito” o “fracaso” escolar (Cook-Gumperz, 1988). ¿Desarrollar funciones básicas primero, o leer y escribir desde el comienzo?

Consistentemente, las nuevas formas de comprender los conceptos de leer y escribir, llevan a afirmar que las funciones básicas, tales como la discriminación visual y auditiva, la motricidad fina, el esquema corporal, la lateralidad, el desarrollo de la función simbólica, el dominio del lenguaje oral, la socialización, si bien son variables que conciernen a los actos de leer y escribir y forman parte de ellos, no son “la lectura” (Erena et al., 1987); esto implica que el niño puede realizar actividades verdaderas de lectura y escritura desde muy temprana edad, aunque no haya accedido al dominio del mecanismo de la decodificación o su lateralidad no esté aún bien definida.
Cazden, (1986) afirma que estudios en lectores fluidos, revelan que los procesos de orden superior, tal como la construcción del significado, influyen sobre los procesos de orden inferior, como la decodificación de letras y palabras, y no al contrario, como se ha tendido a suponer.
¿”Caligrafiar” o comunicar significados con propósitos definidos?

Tal como leer no es sólo “sonorizar signos” y enseñar a leer requiere abordar toda la complejidad del acto lector. Del mismo modo, escribir tampoco es “caligrafiar”, sino expresar ideas para ser comunicadas a otros. En tal sentido, el desafío de la escritura es producir textos que respondan a una situación comunicativa determinada; es decir, que se adapte al destinatario, a la intención comunicativa en que será escrito, a la situación en que será leído, etc. Esto implica que para aprender a escribir, es indispensable que los niños, desde la educación parvularia, se vean enfrentados a situaciones reales que los lleven a tomar decisiones sobre el tipo de texto, las opciones de enunciación o las palabras y expresiones que emplearán de acuerdo a la intención comunicativa que se planteen.

Por ejemplo, cuando los niños deciden invitar a los padres a una exposición de sus trabajos, ellos se preguntan: ¿Qué texto vamos a escribir para invitarlos? Si vamos a hacer un afiche ¿A quién lo vamos a dirigir? ¿Qué queremos decirles? ¿Lo haremos en 1ª persona del plural (invitamos a…) o será impersonal (se invita…)? ¿Tendrá signos de exclamación (¡Los esperamos!)? ¿Qué información es indispensable y cuál es prescindible? ¿Dónde vamos a poner el afiche? ¿En qué soporte lo escribiremos, con qué instrumento? ¿Qué caracteres emplearemos (cursiva, imprenta…)? Es en estas situaciones reales de comunicación, que los niños y niñas podrán vivenciar para qué y cómo se utiliza un afiche, cómo las marcas del lenguaje escrito permiten transmitir significados, y, verificar la efectividad de su escrito, puesto que lo pondrán en los muros de la escuela y será leído por las familias que la frecuentan.
3. Dinámica cultural

La entrada de los niños al lenguaje escrito, desde la sala cuna, requiere establecer lo que Devanne (1997) llama una dinámica cultural. Este autor plantea la importancia de que la escuela promueva la construcción de aprendizajes complejos, que surjan de la organización cultural de las situaciones de aprendizaje y de actividades auténticas y exigentes y, sostiene, que la infantilización sistemática de los niños sólo despierta en ellos intereses superficiales. Agrega, que la lectura permanente de historias rudimentarias y faltas de interés, provocaría una desmotivación que, equivocadamente, se atribuye a que los niños aún no son capaces de comprender. Por el contrario, cuando en la sala cuna o en el jardín se apela a actividades más complejas e interesantes, éstas contribuyen a una mayor riqueza del lenguaje y provocan una curiosidad que invita a los niños y niñas a toda clase de investigaciones (salidas, visitas a museos, entrevistas, libros, historia).
Una estrategia que contribuye al establecimiento de una dinámica cultural y a la puesta en práctica de actividades complejas y desafiantes, es la “metodología de proyectos” (Condemarín, Galdames, Medina, 2005). Criar caracoles, elaborar un libro sobre animales o realizar una exposición sobre los pueblos originarios, son ocasiones para que la educadora, junto con los niños y niñas busquen información en libros y otros materiales escritos, para que lean y escriban variados textos con el fin de responder a sus inquietudes y a sus necesidades de comunicación.


Múltiples invitaciones para entrar al lenguaje escrito


Esta dinámica cultural se justifica especialmente en el caso de niños de sectores desfavorecidos, cuyas diferencias en cuanto al capital cultural o a modelos de utilización del lenguaje escrito, recibidos de la familia o el entorno social, llevan a recomendar que, desde su más temprana edad, ellos perciban, múltiples invitaciones de parte de sus educadoras, tanto en la sala cuna, como en el jardín o el kinder, que los lleven a tomar contacto con el lenguaje escrito y a utilizarlo con variados propósitos (proyectos, textos diversos, salidas, investigaciones, exposiciones, lecturas, talleres); a experimentar los desafíos que esto implica cuando el lenguaje es utilizado en situaciones reales; a observar la forma en que el lenguaje escrito es utilizado por adultos significativos; a vivir la lectura y la escritura en un ambiente culturalmente estimulante, contribuyendo a la construcción de actitudes positivas hacia los conocimientos y hacia los hechos culturales (Boussion et al.,1998; Devanne, 1997).

Textos como objetos culturales

La distinción de entrar al lenguaje escrito a través de una dinámica cultural (Boussion, 1998; Chauveau, 1997, 2000, 2001; Devanne, 1997, 2001, 2006; Laparra, 2001), implica que la educadora lleve a los niños y niñas muy tempranamente a conocer los textos, como objetos culturales; es decir, que posean una cultura del material impreso, diferencien todo tipo de textos a través de sus marcas externas. Por ejemplo, diferencien los textos escolares de los textos sociales, o los textos de información de los textos de ficción (tipo de ilustraciones, características de las páginas, presencia o ausencia de un índice); que identifiquen sus finalidades y funciones, tengan conciencia de que fueron producidos por un autor con determinados propósitos y en contextos particulares (Jordi, 1998), que fueron diseñados e impresos por una editorial, que forman parte de una colección, que poseen ilustraciones características de los libros de información o de ficción, que poseen un índice, se encuentran en la biblioteca, etc.

Igualmente, este contacto permanente con textos diversos y complejos, lleva a los niños y niñas a enfrentar y comprender gradualmente, el sentido de su diagramación, de la estructura, la identidad ortográfica de las palabras, la puntuación. Por el contrario, si los niños y niñas sólo toman contacto con textos simplificados, elaborados especialmente para efectos de enseñanza; ellos no asignan importancia a dichas marcas lingüísticas y no desarrollan una percepción conciente de su variedad y complejidad y del real funcionamiento del lenguaje, enfrentando serias dificultades para su comprensión cuando cursan niveles superiores.

“Leer en red”: construir modelos textuales

De acuerdo a esta perspectiva cultural Devanne (1997, 2001, 2006) propone que los niños y niñas aprendan a “leer en red”. Esto implica llevarlo a establecer relaciones entre el texto que se le está leyendo y otros anteriormente leídos e ir agrupándolos en “afiches” o “canteras”1 (Condemarín & Medina, 2000) que se mantienen en los muros de la sala con el fin de retomarlos en nuevas situaciones de lectura o escritura. “Leer en red” significa, por ejemplo, establecer relaciones:

• entre los autores;
• entre las ilustraciones e ilustradores;
• entre las series y colecciones;
• entre los tipos de textos;
• entre los temas abordados y los conocimientos aprendidos a través de las lecturas;
• entre los personajes (personas, animales, personajes fantásticos), sus características (bondadosos, malvados, astutos, ingenuos, perseverantes)
• las formas en que los personajes son nombrados (ella, la joven, la doncella, la bella niña);
• entre las formas de narrar las historias (los desarrollos narrativos (Jordi, 1998);los tiempos en que la historia ocurre; las opciones de enunciación (en 1ª persona o en 3ª, si tiene diálogos), etc.

Lectura diaria y sistemática de cuentos y otros textos
Tradicionalmente en la educación parvularia, no ha existido la suficiente conciencia de la necesidad de que los niños y niñas se familiaricen con los distintos textos, con sus características, con sus formas de utilización en diversas situaciones comunicativas y contextos. Actualmente, múltiples autores promueven la lectura 1 Por ejemplo, agrupar fotocopias de las portadas de libros leídos según un determinado criterio; o bien, hacer cuadros con listados de nombres de libros agrupados según algún criterio. diaria y sistemáticamente a los niños y niñas, de libros de narrativa, poesía o información científica.

Esta actividad apunta a desarrollar en los niños y niñas, el placer de leer, pero también apunta a que ellos construyan, gradualmente, modelos textuales; es decir, se que apropien de las estructuras y características de los diversos textos, las reconozcan y puedan utilizarlas al producir sus propios escritos, dictados a la educadora.

Cuando alrededor de los cuatro meses, la madre, el padre o la educadora instalan al niño o niña en su falda de manera frecuente, y le “leen” un libro, interactuando con él en un ambiente grato y cariñoso, ese niño, alrededor del año de edad, mostrará claramente su interés por leer y sus intentos por construir el sentido de ese texto haciendo observaciones sobre sus imágenes. También, ya sabrá que un libro es portador de significados interesantes, distinguirá un libro de otro y un tipo de libro de otro, sabrá que tiene una orientación espacial determinada, que las páginas se dan vuelta de derecha a izquierda y que hay partes de ese libro que son sus preferidas.


Por ejemplo, si es un libro de animales, la educadora se los irá mostrando, nombrando y emitiendo los sonidos típicos de cada uno. Al cabo de cierto tiempo, primero, el niño preguntará por los nombres de los animales, indicándolos; luego, imitará los sonidos y gradualmente podrá responder él a la pregunta ¿qué es? Más tarde, la educadora podrá agregar algunas características de cada animal y comentarlas y, paulatinamente, contribuirá a la construcción del concepto sobre cada uno de los animales por parte del niño, quien solicitará que se le lea el mismo libro una y otra vez. “Leerle” un libro u otro material impreso a un niño o niña, requiere establecer una interacción específica y reiterada, que se irá enriqueciendo en la medida que el niño adquiera nuevos conceptos y palabras.
Esta interacción y las actitudes del niño, forman parte de un continuo de aprendizaje de la lectura (y también de la escritura, en cuanto asocian el texto a las imágenes o a la historia) centrada en la construcción de significados. Esta interacción inicial de un adulto con el niño alrededor de los libros, es indispensable para que ellos comiencen a internalizar buenas actitudes lectoras. Un libro no es igual a otro juguete; por lo tanto, sin sacralizarlo, es necesario enseñarles que es un objeto que sirve para ser utilizado de determinada forma, que debe guardarse en un lugar determinado, no debe romperse, etc.

En el caso de los niños de sala cuna, los momentos de “lectura silenciosa”2 son válidos; sin embargo, deben ser muy cortos con el fin de que ellos no se aburran y asuman la lectura como una actividad placentera e interesante. Por ello es recomendable en este caso, privilegiar más bien los momentos de interacción alrededor de la narrativa. Cuando ya los niños son mayores, en jardín o kínder, se puede establecer un período diario de alrededor de 10 minutos, dedicados a la “Lectura Silenciosa Sostenida” (Condemarín, 1984), en que ellos leen en silencio, junto a 2 Los niños permanecen en silencio dando vuelta las páginas de un libro y observándolo libremente. sus educadoras que también leen en un ambiente grato y relajado, después de lo cual, no se les pide dar cuenta de “lo leído”.
Presencia masiva de libros
La lectura cotidiana de cuentos y otros textos a los niños en la educación preescolar ejerce un impacto tan importante en los aprendizajes de los niños y en el desarrollo del placer de leer, que algunos autores dan cuenta de experiencias de alfabetización inicial, mencionando que los primeros 15 días de clases, la educadora ya había leído 30 libros a los niños –más de uno por día- a niños de 3 y 4 años y había establecido con ellos múltiples relaciones intertextuales con miras a la construcción de modelos textuales (Corbenois, 2006).
Asimismo, se menciona la lectura de 128 textos en un año, entre cuentos y textos informativos3, agregando que durante la 1ª semana del año, los niños y niñas leyeron 7 cuentos, 5 textos de información, algunas definiciones de diccionario y varios poemas, en tanto que durante la 2ª semana, leyeron 5 libros de cuento (álbumes), dos informaciones de enciclopedia sobre animales, algunas noticias de diccionario, varios poemas y un cuento más largo (Devanne, 2001).

La lectura diaria y sistemática de cuentos y textos informativos a los niños y niñas, así como la creación de una dinámica cultural, implica un aporte masivo de libros de diverso tipo en las aulas, desde la sala cuna y jardines infantiles, considerando que, al menos, se debería leer entre 30 y 50 libros anuales entre los 2 y 3 años, entre 50 y 100 libros, a los 3 a 4 años, y más que esa cantidad a los 5 y 6 años.
En el caso de los niños de 0 a 2 años, si bien es importante que exista una cantidad y diversidad de libros presentes en la sala cuna, la cantidad que se leerá a los niños, será menor, puesto que en este período los niños solicitan que se les lea una y otra vez el mismo libro.

4. Lectura estratégica Interactiva
Adicionalmente a la necesidad de leerles sistemáticamente a los niños y niñas con el fin de desarrollar el placer de leer, es necesario desarrollar estrategias para enseñarles a procesar los textos y construir sus significados. En este sentido, la Lectura estratégica Interactiva (Medina, 2003, 2005) es una estrategia basada fundamentalmente en la interacción, que apunta a enseñar a procesar la información de los textos a los niños y niñas a partir de alrededor de 4 años, mostrando claramente que el desafío del acto lector es la construcción del significado. Ella consiste en un espacio de duración acotada, en el cual la educadora lee un texto en voz alta –presentado en gran formato-, ofreciendo un modelo de lectura.
3 Clases de 1er año de enseñanza básica en escuelas pertenecientes al Grupo Lectura-Escritura de l’Orne, Francia fluida y expresiva. Simultáneamente, realiza con los niños, actividades antes, durante y después de la lectura, en las cuales los niños y niñas interactúan muy activamente, para procesar la información del texto, para conceptualizar y para construir colectivamente sus significados. Para ello, se utiliza un texto ojalá breve, pero complejo, presentado en formato grande, el cual es leído y procesado colectivamente por los niños y niñas, sentados cerca de la educadora. Para lograr sus objetivos, referidos a enseñar a construir el significado del texto, es indispensable que esta estrategia se desarrolle en un ambiente grato, de confianza y, especialmente, de real escucha y acogida a la expresión de los pensamientos, sentimientos, experiencias y puntos de vista de todos los niños y niñas.

Las estrategias de procesamiento de la información realizadas antes, durante y después de la lectura (Condemarín & Medina, 2005) apuntan a activar y enriquecer los conocimientos y esquemas cognitivos de los niños y ponerlos al servicio del acto lector, anticipando los contenidos del texto; a formular inferencias y predicciones, conceptualizar, crear imágenes mentales, confirmar o rechazar las hipótesis, plantear y responder preguntas; a comentar el texto, parafrasearlo o decirlo con las propias palabras, elaborar esquemas y organizadores gráficos, dramatizar y producir otros textos a partir del texto leído.

Finalmente, la Lectura Estratégica Interactiva propone un momento muy breve, “Minilección” (FUNDAR, 2003 a; Hagg Hagg & Iñesta, 1998) destinado a tomar conciencia de determinadas características del lenguaje, referidas a aspectos fonológicos, ortográficos, sintácticos, semánticos y pragmáticos.
5. Producir textos complejos: construir modelos textuales

Según Plasman (1987) circunscribir a los niños en la educación parvularia, sólo a dibujar o hacer ejercicios gráficos sin un sentido, argumentando que aún ellos no están en condiciones de producir un texto, sería como decir que no hay que hablarles a los niños que no saben hablar. Por ello, como se dijo antes, aprender a escribir en la educación parvularia, no quiere decir comenzar con la práctica de cómo tomar el lápiz, reproducir letras, copiar oraciones y párrafos. Antes de saber ”caligrafiar” las letras, los niños pueden comenzar a producir textos, a través de la estrategia de dictarlos a un adulto, quien modela la forma de hacerlo, explicitando las marcas y características específicas del lenguaje que sirven para expresar un significado en una situación determinada (Chartier; Clesse ; Hébrard, 1998; Thévenaz-Christen, 2004).
Esta actividad de dictar al adulto y de escribir interactuando con un adulto experto, conduce a los niños y niñas a construir modelos textuales que les ayudan, tanto en la comprensión de los textos, como en su producción. De este modo, cuando los niños con su educadora, leen o escriben un cuento, ellos intercambian ideas sobre sus características, las cuales se transforman en referentes para una próxima lectura o para una próxima producción de cuentos; lo mismo ocurre con las cartas, las informaciones científicas, los poemas, noticias y todo tipo de textos.
La producción de textos diversos y la construcción de modelos textuales en la Educación Parvularia, puede ser apoyada por la educadora, tempranamente, a través de cuatro distintas modalidades (FUNDAR, 2003 b; Hagg Hagg & Iñesta, 1998; Medina, 2003; 2005):

a) Escritura en voz alta. Es una actividad permanente durante diversos momentos de la jornada escolar, a través de la cual, la educadora ofrece un modelo de escritora experta, frente a los niños, cuando escribe en el pizarrón, en los cuadernos o en cualquier otro soporte.

Durante esta actividad, ella explicita en voz alta, las marcas del lenguaje escrito que permiten expresar significados, así como los aspectos formales, referidos a la ortografía, la caligrafía o la diagramación.

Estos momentos de modelaje de la educadora, también son ocasiones de trasmitir el interés por el lenguaje escrito, la precisión para utilizarlo, el gusto por encontrar las palabras y expresiones precisas, la sintaxis más adecuada y el placer de producir textos cada vez más ricos y mejor estructurados.

b) Escritura compartida. Consiste en que los niños producen textos, en situaciones reales de comunicación, a través de la estrategia de dictarlos a un adulto, quien modela la forma de hacerlo, explicitando las marcas y características específicas del lenguaje que sirven para expresar un significado en una situación determinada (David, 1991; Cabrera & Kurz, 2002).

De esta forma, los niños y niñas comienzan tempranamente a construir modelos textuales -utilizables tanto en la comprensión, como en la producción de textos- que adquieren niveles progresivos de complejidad, al enfrentar desafíos progresivamente más complejos con grados crecientes de independencia. Por ejemplo, durante un proyecto de correspondencia escolar, los niños y niñas dictan a la educadora una carta para los niños y niñas de otra escuela.

c) Escritura con andamiaje. Se refiere a las oportunidades en que la educadora invita a los niños y niñas a producir textos, apoyándose en palabras, oraciones u otros textos similares que están a la vista de los niños y niñas. Por ejemplo, si han leído y trabajado una descripción de los pelícanos, pueden escribir la descripción de una gaviota a partir de los elementos que aparecen en dicha descripción. O bien, si han realizado una constelación de palabras relacionadas con el Flautista de Hamelin y la han afichado en el muro de la sala, pueden escribir una descripción del flautista, utilizando palabras y expresiones que tienen a la vista.

d) Escritura independiente. Esta estrategia se desarrolla respondiendo a distintos contextos generados en el curso o en la escuela, que invitan a los niños y niñas a escribir de manera individual, realizando sus intentos de escritura a partir de sus propias conceptualizaciones sobre el lenguaje escrito, que se van complejizando gradualmente, hasta llegar a la escritura alfabética (Ferreiro, 1988), la cual se enseñará sistemáticamente en los primeros años de enseñanza básica.

Esta modalidad puede ser libre, pero también puede ser mediada por la educadora para facilitar la construcción gradual de los aprendizajes esperados.

6. Visibilización de los textos del entorno

Otra idea que fundamenta la entrada de los niños y niñas al lenguaje escrito es que ellos, de hecho, están inmersos en un mundo de textos que forman parte de sus vidas cotidianas. Esto puede asimilarse al hecho que, dada la inmersión en el lenguaje oral dentro de la que los niños han vivido, cuando éstos llegan a la educación formal, ya han interiorizado la mayor parte de las funciones del lenguaje que utilizarán durante toda su vida y que emplean para expresarse oralmente con distintos propósitos (Condemarín, (1991).

Bajo esta misma lógica, “entrar al mundo del lenguaje escrito” es una invitación que cobra sentido cuando se piensa que el mundo en que vive la mayor parte de los niños y niñas, es un mundo profusamente letrado, en el cual se enfrentan a diario con un sinnúmero de textos auténticos, a través de los cuales avanzan en sus conceptualizaciones sobre el lenguaje escrito.

Para potenciar esta interacción de aprendizaje de los niños y niñas con los textos auténticos, un primer trabajo es saber en qué medida los niños “ven el lenguaje escrito” (Plasman, 1987). En la medida que la familia y las educadoras llamen la atención de los niños sobre los textos auténticos del entorno urbano, familiar y escolar , los harán visibles para ellos y contribuirán a que establezcan distinciones y se familiaricen con sus características y usos, y comprendan que dichos textos responden a necesidades de la escuela, pero también a necesidades sociales y culturales que los caracteriza y les da sentido.

Además de visibilizar los textos, mostrar que ellos forman parte de un contexto cultural y social y de enseñar a los niños a tener actitudes de formulación de hipótesis para construir sus significados, es necesario, desde la educación parvularia, llevar a los niños a familiarizarse con las claves proporcionadas por los textos, las cuales constituyen marcas que permiten transmitir significados. En tal sentido, es importante llamar su atención sobre dichas claves. Por ejemplo, ¿Qué tipo de texto es éste? ¿Quién lo habrá escrito? ¿Para qué? ¿Por qué tiene números? ¿Por qué tiene un signo de interrogación? ¿Por qué hay un guión? ¿Quién está hablando? Los textos auténticos tales como las cartas, tarjetas, boletas, recetas, diarios, avisos, proveen a los niños y niñas, encuentros muy diversificados con el lenguaje escrito, dado que conllevan una amplia variedad de situaciones comunicativas, de soportes, de desafíos y propósitos, permitiendo además, que los niños los reutilicen fuera del contexto de la escuela, lo cual contribuye a su reafirmación personal.

7. Desarrollo de las destrezas para la decodificación

El presente trabajo enfatiza claramente la idea de que la lectura y la escritura son prácticas que apuntan a la construcción y producción de significados y que es este concepto el que debe primar en el diseño de las situaciones de aprendizaje, tanto en lo que respecta a su naturaleza, como al tiempo mayoritario que debe asignárseles. No obstante lo anterior, existe consenso de la necesidad de utilizar un modelo equilibrado entre los aprendizajes referidos a la construcción de significados de los textos y a su producción y aquellos aprendizajes que apuntan a las destrezas para la decodificación, consideradas, no como el objetivo principal de los actos de leer y escribir, sino como un medio para construir y producir significados.

En tal sentido, desde temprana edad, los niños y niñas comienzan a trabajar habilidades tales como (Condemarín, 1991):

• la toma de conciencia de los elementos que componen el lenguaje escrito (palabras, rimas, sílabas, fonemas, asociación de fonema/grafema, secuencias de fonemas y combinaciones de sonidos entre sí);
• la formación de un vocabulario visual (palabras reconocidas a primera vista);
• el aprendizaje de las letras y su secuencia;
• el análisis estructural (sufijos, prefijos, plurales, palabras compuestas);
• aprendizaje sistemático de un modelo caligráfico
Según Condemarín, (1991), a menudo, no basta con poner a los niños y niñas en contacto con un objeto de conocimiento, sino que es necesario crear las condiciones para que ellos puedan explorarlo; ofrecer andamiajes y mediaciones que organicen los estímulos, enriqueciendo las interacciones entre el niño y el objeto de conocimiento para facilitar su aprendizaje.

Consistentemente con los conceptos desarrollados anteriormente, el apoyo al desarrollo en los niños de las destrezas para la decodificación, debe situarse en un contexto de sentido que confirme la representación sobre el lenguaje escrito, construida a través de las estrategias y situaciones de aprendizaje descritas.

A modo de síntesis, leer y escribir desde la sala cuna significa, primero, que los niños comprenden la cultura escrita y desarrollan competencias culturales. Segundo, que descubren y comienzan a manejar el principio alfabético de la lectura y la escritura y desarrollan así, una competencia lingüística. Tercero, que los niños comprenden la naturaleza de los actos de leer y escribir y desarrollan competencias estratégicas para construir significados.

Por último, acompañar a los niños y niñas, desde muy tempranas edades a entrar en el lenguaje escrito, implica una necesaria profundización de los conceptos de leer y escribir y de su consiguiente reflejo en las prácticas de las educadoras.

Esto implica considerar y poner en práctica las ideas antes expuestas; sin embargo, nada de esto provocaría un cambio significativo, si no se considerara la necesidad de establecer redes con las familias y la comunidad. Con la familia, en el sentido de compartir con ellas los objetivos, enfoques y metodologías empleadas en el trabajo con los niños, con el fin de que ellos las comprendan y potencien. También, con miras a ofrecerles estrategias específicas para que ellas apoyen el desarrollo de sus hijos, especialmente en lo referido al desarrollo del lenguaje oral y escrito y de recoger y valorizar sus aportes culturales y humanos con el fin de incorporarlos a las experiencias de aprendizaje de los niños y niñas. Con la comunidad, porque, como se dijo antes, en tanto prácticas culturales, la lectura, la escritura y la expresión oral, requieren de múltiples invitaciones de los adultos para que los niños entren al mundo del lenguaje escrito que vehiculiza el conocimiento, el arte, la música, la literatura y provee de herramientas para comunicarse eficazmente y actuar en el mundo. En tal sentido, la presencia de museos, bibliotecas, obras de teatro, exposiciones, cine, espectáculos culturales y deportivos, concursos, revistas, programas de televisión, son espacios que los adultos, padres y abuelos, agrupados en las instituciones públicas, los municipios, y entidades privadas, podemos ofrecer a los niños y niñas, como una herencia cultural que podría contribuir positivamente a su calidad de vida y su desarrollo personal y humano.
La magnitud del cambio que esto requiere, constituye un desafío importante para la Educación Parvularia, pero, al mismo tiempo, ofrece una ocasión privilegiada para contribuir a romper las desigualdades sociales, culturales y económicas, desde la cuna, en un momento donde existe consenso y voluntad para enfrentarlo.
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¿COMPRENDEMOS TODO LO QUE LEEMOS?









Problamente, no muchas veces nos hemos cuestionado si hemos comprendido lo que hemos leído ya que en muchas oportunidades actuamos por imitación, instinto o ensayo y error. Y digo esto porque muchas veces nos sucede (y me incluyo) que hacemos las cosas del modo que creemos que se hacen aun, por ejemplo, leyendo las instrucciones para preparar una sopa "Maggi". después que leemos cualquier tipo de texto, ya sea un diario, una revista o un afiche, creemos que hemos comprendido ya que si nos preguntan, tendemos a repetir lo que ahí dice, pero no somos capaces de explicarlo con nuestras propias palabras. Y si es necesario, nos dirigimos nuevamente al texto para poder "explicarlo".







Pues bien, leer no es decodificar,no es repetir lo que está escrito, sino más bien interpretar (obviamente sin cambiar el sentido del texto) y darle un significado propio, a partir de nuestros propios conocimientos y experiencias.







Dentro de la escuela, es primordial que nosotros, los educadores básicos, seamos capaces de presentarle a nuestros estudiantes, desafíos para la lectura. Es así que el "antes, durante y después" no pueden omitirse dentro de la planificación del docente.







Las diversas estrategias que existen para mejorar el proceso de comprensión lectora, van enfocadas en el lector, en el texto y en el contexto. Si no nos percatamos de estas tres variables, es muy difícil (por no decir imposible) que los estudiantes logren comprender lo que están leyendo.





¿Qué tan responsables somos nosotros como educadores el que los estudiantes no comprendan lo que leen?




Es evidente que la familia juega un rol primordial dentro de la estimulación temprana de sus hijos. Es así que se les recomienda situarlos en un medio ambiente rico en estímulos significativos que favorezcan el proceso de alfabetización y de comprensión. Los ambientes letrados y los textos auténticos, entre otros, logran darle sentido a la lectura de los infantes y así, pueden darse cuenta que lo escrito sirve para comunicar ideas y que lo que ellos piensan puede transformarse en palabras con sentido.







Si nosotros como profesores, no nos percatamos del tipo de estudiantes al cual nos enfrentamos y caemos en la tentación de utilizar las mismas planificaciones y actividades para uno o más cursos, corremos el riesgo de realizar actividades que se encuentren fuera del contexto de los niños, de sus intereses, por lo que la actividad se tornará poco significativa y poco efectiva.





Si en vez de ayudar a que los estudiantes decifren los textos, solucionen sus dudas utilizando la información que se les entrega más la que debieran poseer por experiencias anteriores, caemos en la simplificación y preferimos nosotros darle sentido al texto, "ahorrándole" ese trabajo a los estudiantes, estamos atentando directamente contra el derecho de aprender que tienen los niños. Si le quitamos los desafíos a la lectura, los estudiantes no tendrán motivos por el cual leer y sólo se limitaran a decodificar y a esperar que alguien le resuelva sus dudas.





No hay nada más enriquecedor que lograr entender y ampliar nuestros conocimientos en base a la lectura. recordemos que leer no siempre debe ser para aprender contenidos, también se puede leer por diversión, por goce (sin olvidar que con este tipo de lectura también se logra aprender)





A continuación, encontrarán el texto "LEER PARA COMPRENDER: ESTRATEGIAS DE LECTURA (Paz Baeza- María Solís) en donde se explica más detalladamente cada uno de los pasos mencionados y algunas estrategias que podemos utilizar para mejorar el proceso de comprensión lectora de nuestros estudiantes.


(Resumen)

LEER PARA COMPRENDER:
ESTRATEGIAS DE LECTURA

(Paz Baeza- María Solís)

¿Qué es leer?

Es un proceso de interacción entre el lector y el texto, mediante el cual el lector construye un significado, utilizando sus propios conocimientos (experiencias previas, esquemas cognitivos y propósitos que establece frente a la lectura) y las claves que el texto proporciona.

+ Leer es un proceso cognitivo y un acto interpretativo.
+ Un lector que permanece alerta a lo largo del proceso de lectura, construye una interpretación para lo que lee y es capaz de recapitular, resumir y ampliar la información obtenida.

+ Se ponen en juego estructuras:


las cognitivas: Conoc. sobre la lengua (fonológico, semántico, sintáctico y pragmático)
conoc. sobre el mundo: esquemas mentales y las estructuras afectivas.

+ Se ponen en juego procesos:



microprocesos: comprensión de la información, reconocimiento de palabras y selección de la información.


de interacción: enlazar las proposiciones utilizar referentes y conectores.


Macroprocesos: comprensión global del texto inferencias y metacognición.


+ 3 variables:
El lector - conoc. Previos.
- experiencia del mundo,
- lo que él hace durante la lectura.

El texto - tema que aborda,
- la intención del texto,
- la forma del mensaje

El contexto - condiciones de lectura,
- el educador como mediador del aprendizaje
- intención o interés del propio lector.



propósitos para leer un texto:



- obtener una información precisa
- seguir instrucciones
- obtener una información general.
- para aprender.
- por placer
- comunicar un texto a un auditorio




¿QUÉ ENTENDEMOS POR ESTRATEGIAS DE LECTURA?


- Secuencias de acción dirigidas a la obtención de metas de aprendizaje.
- Representan operaciones mentales como planes de acción.
- Son actividades organizadas con la finalidad de discriminar la información.
-Entendidas como modos de proceder para lograr la comprensión.
-Utilizadas en forma consciente, pero paulatinamente se va automatizando.

+ habilidades de comprensión de lectura que debemos desarrollar (estas se aprenden de manera sistemática, por lo que cualquier persona puede aprenderlas)

- Identificar tipos de fuentes de información.
- Discriminar entre textos literarios y no literarios.
- Reconocer ideas principales y secundarias de un texto.
- Explicar el contenido de un texto.
- Transmitir información leída.
- Ordenar información leída.
- Comparar y contrastar información leída.
- Hacer inferencias.
- Hacer predicciones.
- Establecer hipótesis.
- Establecer conexiones
- Parafrasear contenidos leídos.
- Ordenar información leída de acuerdo a secuencias.
- Clasificar información literaria y no literaria.
- Evaluar y verificar información de textos leídos.
- Generar preguntas en torno a textos leídos.
- Interpretar textos leídos.
- Resumir información leída.
- Sintetizar información leída.
- Separar hechos de opiniones.
- Valorar información leída.
- Formar opiniones.
- Clarificar el significado de las palabras y frases desconocidas.
-Emitir juicios críticos.
-Investigar en forma autónoma y con propósitos definidos en diversos tipos de fuentes.

+ Conocimientos previos:

- Conocimientos ya adquiridos que provienen de experiencias propias o ajenas.

- Se organizan con esquemas.
- Los esquemas dan significado a nuestro entorno.
- Hacer inferencias sobre aquellos aspectos ausentes.

+ Conexiones:

- Relaciones entre la información del texto con información que ya posee.

Clarificación:


- Averiguar el significado de una unidad lingüística,
- Descubrir el sentido que tiene una palabra o una frase.

Predicciones:

- Anticipaciones antes de leer o durante la lectura.
- Predecir acerca de lo que se tratará un libro (título, portada)

Inferencias:

- Deducciones que permiten completar la información del texto.

Paráfrasis:


- Explicación del contenido de un texto

- Implica reescribirlo dejando lo esencial (hacer resúmenes)

Visualización:

- Establecer imágenes mentales a partir de la lectura un texto. (Imaginación)













Links relacionados con la comprensión lectora infantil:



1.- web.madritel.es/.../padres/padres.htm
2.- http://www.educasites.net/infantil.htm
3.- http://www.dibam.cl/noticias.asp?id=5188
4.- http://espanol.softpicks.net/software/Actividades-de-comprensi-oacute-n-lectora_es-31413.htm

5.-http://revista.aulainfantil.com/noticias/entrevista.asp?identificador=131



jueves 13 de septiembre de 2007

¿CUÁNDO COMENZAMOS A LEER?





¿Cuándo comenzamos a leer? es una pregunta que según nosotros y, a lo largo del tiempo, le hemos otorgado una respuesta sencilla. Sin embargo hoy en día, en un mundo donde la tecnología ha llegado para quedarse y, por tanto, tener fácilmente lo que queremos, ha provocado que dicha respuesta nos quite el sueño y nos haya puesto a investigar que tan cierto es el que los niños aprenden a leer después de los 6 años.

La verdad es que esta respuesta no está del todo incorrecta, pero sin embargo, la podemos considerar una respuesta que no se ajusta a las necesidades educativas actuales ya que no considera los grandes avances que han habido mundialmente tanto en áreas de educación como en muchas otras.

Lamentablemente, en nuestro país, y al igual que en dicha respuesta, existe un grave retraso respecto al desarrollo cognitivo de los estudiantes más pequeños y los aún no escolarizados. Dentro de los planes y programas de estudio establecidos por MINEDUC http://www.mineduc.cl/biblio/documento/200609041910360.AlejandraMedinaPUC.pdf existe una clara especificación de las reformas que se implementan dentro de las aulas de los establecimientos chilenos y que demuestran haberse adaptado a dicho cambio. Pero es aquí donde surge una gran pregunta ¿Se están implementando realmente dichas reformas y/o políticas educacionales?

¿Qué deberíamos entender por alfabetización inicial?




La alfabetización inicial es un proceso mediante el cual el niño construye los conceptos sobre las funciones de los símbolos (letras y números) y del material impreso. Este conocimiento está basado en las experiencias lingüísticas significativas facilitadas por interacciones con adultos y con el medio.




Esta visión plantea que los niños al ingresar al Sistema Escolar formal ya poseen una rica y sofisticada experiencia acerca de lo impreso.



Dentro de los nuevos estudios que se han realizado para encontrar respuestas más actuales sobre el proceso de alfabetización inicial se han realizado seguimientos a niños, entre los jardines infantiles y la enseñanza básica, que señalan que la lectura es resultante de una continuidad entre el dominio del lenguaje oral y el aprendizaje del lenguaje escrito, que se inicia mucho antes de ingresar al primer año.



Esas investigaciones muestran que el aprendizaje del lenguaje escrito no comienza al ingresar al primer año básico, sino que viene parcialmente pre-determinado desde antes de ingresar a este curso.
Para ejemplificar esto, podemos recurrir al simple ejemplo de el uso de los computadores. Es muy común que niños muy pequeños, ya manejen entre sus manos un mouse y se internen en páginas infantiles para jugar con sus animaciones preferidas y cantar junto a la pantalla.



Es extraño, pero pareciese que los niños del siglo XXI nacen con un gen adicional, EL GEN DE LA TECNOLOGÍA. Se enfrentan por primera vez a algún aparato y en tan sólo unos instantes ya lo pueden manipular y manejar a su antojo, mientras que un adulto frente al mismo objeto, puede tardar demasiado en hacerlo o incluso fracasar en el intento.

Así como utilizar la tecnología les es fácil, comenzar a leer a edades más tempranas también, siempre y cuando reciban un apoyo adecuado de parte de los adultos.


Tanto los padres como nosotros, profesores en formación, debemos percatarnos que los niños ya traen incorporado en sus conocimientos información clave que los ayudará a poder descifrar y, por tanto, poder comunicarse más efectivamente con su entorno. Como hemos dicho, los niños ya tienen conocimiento de lectura y escritura gracias a lo que denominamos textos auténticos.




Estos textos son los que nos encontramos a diario en todos los lugares posibles. Las cuentas, boletas, flyers, envoltorios de dulces, señales del tránsito, entre otros son ejemplos de ello, pero que, como requisito para pertenecer a la categoría de textos auténticos, se deben presentar de manera completa, de principio a fin.







Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que los niños, desde que nacen, están expuestos a un sin fin de estímulos audiovisuales, que indudablemente van en pro de la alfabetización temprana.

Para poder mejorar el proceso de alfabetización inicial es importante que consideremos:



¿Cómo comienzan a leer los niños?


Como hemos dicho, actualmente, los niños y niñas reciben estímulos a toda hora y en todos los lugares lo que permite que aprendan a hablar y a leer más tempranamente en comparación con las generaciones anteriores. También mencionamos que recién ahora (y no en todos los lugares) se están incorporando el capital cultural con el que cuentan los infantes.

Antiguamente, existían varios métodos que se aplicaban para la enseñanza de la lectura y escritura, como por ejemplo el ya muy conocido SILABARIO HISPANOAMERICANO


http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0002274.pdf

que principalmente consistía en la repetición descontextualiza de sílabas, lo que impedía el que existiera una lectura y una escritura comprensiva.

Otro de los métodos aplicados aquí en Chile es el Método Matte que consiste en la asociación de letras con imágenes y sonidos.

http://www.educandojuntos.cl/dms/cat_870.html.

http://www.santillanadocentes.cl/docentes2/noticia_primerobasico.asp


Sin duda, son muchos más los métodos que se han utilizado para la enseñanza de la lectura y la escritura, pero ahora lo que nos lleva a investigar dicho proceso es la enseñanza aún más temprana y que además ésta sea comprensiva, no meramente repetitiva.


Es así como se ha puesto gran énfasis a la enseñanza logotípica de la lectura. En palabras sencillas, se basa en utilizar logos que se encuentran en todos lados...

http://www.pbs.org/parents/readinglanguage/spanish/preschooler/reading_milestone_preschooler.html







El aprendizaje de este tipo de lectura es impresionante. No nos damos cuenta, pero el hecho que los infantes aún no diferencien unas letras de otras, si reconocen un todo, en este caso, un logo. Por eso es muy común escuchar a los niños decir y repetir lo que ven ya que identifican los logos y por tanto, lo que ven. En el caso de las imágenes anteriores, se muestra a la pequeña que sin saber leer, sabe que lo que dice ahí es ALTO y en la otra imagen, si se le pone en frente a un niño que aún no sabe leer, sabrá que se trata de los Simpon. No obstante debemos tener claro que es importante complementar estos logos con sus respectivos nombres, para poder así hacer más efectivo el aprendizaje:




Pero este tipo de lectura iconográfica no desaparece, al contrario, es cierto que los niños luego pasan por un periodo de reconocimiento de letras y números, palabras, oraciones, párrafos, etc. Pero ¿Cómo leemos cuando somos adultos?


Aquí un pequeño ejemplo:


Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima preo la paalbra es un tdoo.

http://www.planetacurioso.com/2006/11/15/letras-desordenadas-%C2%BFpeueds-lerleas/


En este texto vemos una prueba de cómo colaboran los dos hemisferios a la hora de leer en el caso de un buen lector sin problemas de lateralidad y con un Cuerpo Calloso bien desarrollado (recordemos que es éste el que realiza el trasvase de información de un hemisferio al otro). En la lectura de estas palabras desordenadas, el hemisferio izquierdo interpreta las letras y lee propiamente dicho, pero el derecho reconoce las palabras como un todo, como una imagen, por lo que impide que el desorden en las letras entorpezca la lectura.






Pero ¿Cómo lee el cerebro?


El cerebro está formado por dos hemisferios simétricos. Cada uno de ellos tiene funciones para las cuales está más especializado, pero ambos participan en todas estas funciones, trabajando conjuntamente en todas y cada una de nuestras interpretaciones y respuestas.


El hemisferio izquierdo, llamado también “simbólico” o “lógico”, es el controlador del lenguaje y del procesamiento secuencial de la información. El hemisferio derecho, llamado “visual”, “postural” u “holístico”, se encarga de procesar la información córporo-espacial, trabaja con imágenes visuales y controla las funciones holísticas (relativas al todo, que lo considera todo a la vez).


El acto de leer, cuando se realiza con el hemisferio derecho, está basado en técnicas visioespaciales y holísticas, por ejemplo palabras enteras o el método "ver-decir". Este es el método de lectura que utilizamos en la Estimulación Temprana y que puede comenzarse a temprana edad. El niño pequeño es capaz de reconocer palabras completas y poco a poco va asociando la grafía de estas palabras a sus sonidos de modo que le será muy fácil aprender a leer palabras nuevas por sí mismo.


La lectura con el hemisferio izquierdo implica decodificar símbolos individuales, construir palabras a partir de letras y estructuras basadas en la fonética. Esta es la forma tradicional de aprender a leer, en la que el niño va interpretando letras de forma individual que van combinándose para reproducir los diferentes fonemas que forman las palabras.


Hay un momento en el proceso de aprender a leer en que el equilibrio del cerebro pasa de derecha a izquierda, aproximadamente a la edad de 6 ó 7 años. A esta edad, cuando comienza el aprendizaje de la lectura y la escritura en el colegio, el niño necesita contar con unas coordenadas bien definidas y estables y un punto de partida para poder organizar la información sobre el papel, para no confundir “la” con “al”, las unidades y las decenas o los conceptos anterior y posterior, añadir o quitar, etc. Cuando fallanestas coordenadas, se produce una tendencia al desorden. Aquí es donde puede aparecer la dislexia.


Las personas disléxicas parece que prefieren métodos de aprendizaje del hemisferio derecho. Cuando escriben o leen tienen dificultad para aplicar técnicas del hemisferio izquierdo.


Un dato curioso recogido en el libro de Sally Goddard "Reflejos, aprendizaje y comportamiento":En el lejano oriente, donde el lenguaje escrito se basa en pictogramas, la dislexia raramente existe. Gran parte de la filosofía de oriente está basada también en el pensamiento del hemisferio derecho, por ejemplo, la capacidad de que el futuro, el presente y el pasado coexistan simultáneamente. Cuando soñamos hacemos esto, de manera que sucesos lógicamente desconectados se pueden observar juntos, a través de una representación holística y visio-espacial.

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Bibliografía:
- "La Alfabetización Inicial: Un factor clave del rendimiento lector".
Luis Bravo Valdivieso.
-"¿Qué se entiende hoy por alfabetización inicial?".
Paz Baeza Bischoffshausen.

miércoles 12 de septiembre de 2007

Algunos autores que se refieren a la ALFABETIZACIÓN INICIAL

Como este es un blog creado especialmente para el curso de Didáctica de la lengua, de la carrera de Pedagogía General Básica de la Pontifica Universidad Católica de Chile, se nos solicita que avalemos todas nuestras publicaciones con citas o material que refuerce nuestros planteamientos. Sin embargo, yo no suelo incorporar citas en mis trabajos (excepto si es extremadamente necesario) ya que no estoy de acuerdo con utilizar palabras de otros para darle validez a mis dichos.
Es por eso, que para evitar cualquier tipo de confusión y darle validéz a este blog, decidí publicar algunos de los textos que hemos revisado en el curso junto con síntesis de los mismos (síntesis elaborados por otros compañeros) en donde se podrán corroborar los artículos publicados y a la vez, acceder a los documentos oficiales.
LA ALFABETIZACION INICIAL:
UN FACTOR CLAVE DEL RENDIMIENTO LECTOR.

Dr. Luis Bravo Valdivieso
Psicólogo. Profesor de la Facultad de Educación PUC.
Presentado en el "Foro Educativo 2003". PUCatolica. Fac. Educación.Santiago
de Chile Noviembre 2003



La relación pedagógica entre la educación preescolar y la básica.

El objetivo de esta presentación es mostrar que una parte importante del éxito en el aprendizaje de la lectura, en la educación general básica, depende del desarrollo cognitivo y psicolingüístico de los niños en los años anteriores a su ingreso al primer año básico, principalmente en el período del Jardín Infantil.

En primer lugar mencionaré algunas investigaciones que muestran el efecto del desarrollo de los años pre escolares sobre los años de educación básica y luego veremos el proceso de alfabetización emergente en preescolares y escolares. Terminaré con una propuesta concreta para el sistema escolar chileno. No abordaré el diagnóstico de la situación educacional actual en lenguaje y lectura por ser bastante conocido. La preocupación social sobre el bajo rendimiento de los alumnos chilenos en el aprendizaje de la lectura se ha centrado principalmente en la Educación Básica, lo cual ha conducido a establecer políticas educativas y a revisar los programas, métodos y textos de la enseñanza de la lectura en los primeros años. Sin embargo, esta opción ha olvidado las muy numerosas investigaciones de seguimiento de niños, entre los jardines infantiles y la enseñanza básica, que señalan que la lectura es resultante de una continuidad entre el dominio del lenguaje oral y el aprendizaje del lenguaje escrito, que se inicia mucho antes de ingresar al primer año. Esas investigaciones muestran que el aprendizaje del lenguaje escrito no comienza al ingresar al primer año básico, sino que viene parcialmente pre-determinado desde antes de ingresar a este curso. En consecuencia, una estrategia educacional que centre el éxito en el aprendizaje de la lectura solamente en los programas del ciclo básico, sin tomar en consideración lo que sucede a los mismos niños en los jardines infantiles, puede ser insuficiente y parcial.

Por otra parte, otras investigaciones muestran que el aprendizaje inicial del lenguaje escrito, en primero y segundo año, son determinantes del rendimiento posterior. Badian publicó en 1988 una investigación de seguimiento de ocho años, entre Kindergarten y finales de la educación básica. Encontró que la mayoría de los niños que tuvieron un retraso lector inicial, se mantuvieron atrasados para leer durante todos esos años. Además el subgrupo con atraso lector tuvo un descenso progresivo en su rendimiento escolar en otras materias, a pesar de haber recibido ayuda oportuna. Por otra parte Farell y Hood (1985) siguieron a cinco cohortes sucesivas de estudiantes de básica, encontrando que el progreso de los niños con retardo en el aprendizaje lector inicial fue demasiado lento y tardío en comparación con los que se iniciaron con un ritmo de aprendizaje normal.

Cunningham y Stanovich (1997), por su parte mostraron que los alumnos que tuvieron un buen comienzo en el aprendizaje de la lectura en el primer año básico fueron mejores lectores todavía diez años más tarde, tanto en velocidad como en lectura comprensiva. Finalmente, Juel (1988) mostró que los malos lectores en primer año tenían un 88% de probabilidades de ser malos lectores a fines de cuarto año. Estos resultados de investigaciones internacionales pueden ser transferidos a la realidad nacional por cuanto nosotros hemos encontrado resultados análogos en investigaciones chilenas de seguimiento.

En ellas hemos encontrado que se produce un "Efecto lector inicial", que muestra correlaciones significativas entre el conocimiento de letras, sílabas y palabras en los primeros años, con el rendimiento en comprensión lectora en octavo año básico (Bravo,Bermeosolo, Pinto y Oyarzo,1994)

Las investigaciones de seguimiento entre Jardín Infantil y la Educación Básica


Las investigaciones de seguimiento efectuadas entre Jardín Infantil, Kindergarten y Educación Básica permiten conocer mejor que en la edad preescolar se desarrollan algunos procesos cognitivos y psicolingüísticos que son determinantes para el aprendizaje de la lectura inicial. Ellos son procesos muy específicos , que predicen el rendimiento en lectura y escritura hasta los cursos finales de la enseñanza básica.

Un estudio de Lundberg (1985) de seguimiento de 700 niños encontró que su aprendizaje de la lectura y de la escritura dependieron del desarrollo previo del lenguaje. Para el autor, es muy posible que una deficiencia específica en el desarrollo del lenguaje oral sea un factor central en la génesis de las dificultades severas para el aprendizaje de la lectura. Es importante dejar claro que cuando hablamos aquí de lenguaje nos referimos solamente a la expresión fonoarticulatoria del habla, sino que entendemos también a un conjunto de procesos cognitivos subyacentes, tales como la conciencia fonológica de las diferencias fonémica entre las palabras , la conciencia semántica de sus diferencias de significado y la conciencia sintáctica de su ordenamiento en el discurso oral.

Otro estudio de seguimiento de cinco años efectuado por Sawyer (1992), confirmó que el lenguaje pre escolar es precursor de la lectura temprana. Las habilidades verbales que predijeron este aprendizaje en Kindergarten fueron reconocer el nombre o el fonema de las letras, el nombre de los números e identificar algunas palabras globales. Más tarde, la segmentación de una oración en las palabras que la constituyen y el análisis de sus componentes fonémicos. Luego, en el primer año básico, los procesos asociados con aprender a leer fueron la segmentación de los fonemas, el deletro y la correspondencia grafo-fonémica en las letras, sílabas y palabras. Todos estos procesos fueron evaluados con anterioridad a la enseñanza formal de la lectura.

Compton (2000), por su parte, hizo un estudio de diversos procesos cognitivos y verbales que fueron predictores del aprendizaje de la lectura entre el Kinder y el Primer año. Su estudio menciona que hay una alta estabilidad entre las habilidades pre-lectoras evaluadas en el Jardín Infantil y la lectura posterior. Sus resultados mostraron que los niños que tenían mejores puntajes en las pruebas de velocidad para nombrar números, de conocimiento del
nombre y la pronunciación de algunas letras, obtuvieron mejor aprendizaje en lectura meses después. De todas las variables predictivas, la que tuvo mayor fuerza individual fue el reconocimiento del fonema inicial de las palabras.

Un resultados análogo hemos obtenido en investigaciones chilenas de seguimiento, en las cuales encontramos que el reconocimiento de algunos nombres escritos, el conocimiento de al menos 12 letras y la identificación del fonema inicial de dos palabras, al ingresar al primer año, predijeron el rendimiento lectora fines del primero y a fines del segundo año básico (NB 1).

(Bravo, Villalón y Orellana, 2003; Investigación FONDECYT #1010169) Esta predictividad del aprendizaje permite suponer que esos procesos, evaluados al iniciar el primer año, constituyen un sustento cognitivo para el aprendizaje lector durante los dos primeros años. También sirven de medida para evaluar a los niños que tendrán mayores dificultades para leer durante el NB 1. En la misma investigación de seguimiento de 400 niños encontramos que solamente un 28% de ellos tenía un rendimiento suficiente en los procesos mencionados. En cambio un 34.7% de los alumnos de ingreso al primer año, no estaban en condiciones de iniciar con éxito el aprendizaje de la lectura. El resultado de estas investigaciones muestra que desde Kindergarten se pueden determinar cuáles serán los niños que tendrán mayores dificultades para aprender a leer. Ellas confirman que la clave del éxito en el aprendizaje inicial de la lectura está en el desarrollo, durante la etapa pre escolar, de algunos procesos cognitivos y verbales fundacionales para este aprendizaje.

Entre los procesos predictivos que aparecen con mayor frecuencia en la mayoría de la investigaciones se encuentran, invariablemente, el desarrollo del lenguaje oral, de la conciencia fonológica, de la memoria verbal, de la velocidad para nombrar objetos y la asociación visual- semántica. Otras investigaciones también muestran que la habilidad para "categorizar sonidos", es decir, poder reconocer semejanzas y diferencias en las rimas y en el inicio de las palabras, cuando son entrenadas en el Jardín Infantil, tienen como efecto un buen rendimiento lector en básica (Bradley y Bryant ,1983).

Es interesante hacer notar que hay bastante coincidencia en los resultados de estas investigaciones de seguimiento los cual da alta confiabilidad a sus resultados. Hasta aquí algunos resultados de investigaciones de seguimiento. Veamos otra investigación sobre los efectos de la intervención pedagógica en Kindergarten sobre el aprendizaje de la lectura.

La intervención en Kindergarten Vellutino y Scanlon (2001) estudiaron experimentalmente la intervención que se puede hacer desde el Kindergarten a niños que presentaban retraso en su desarrollo pre-lector. La intervención consistió en dar un semestre de ayuda pedagógica individual (uno a uno), intensiva (diaria) y especializada a todos los niños del grupo que presentaban retraso en los procesos pre lectores .

La primera conclusión obtenida de los resultados de este estudio fue que la mayoría de los niños que presentaban dificultades en el Kindergarten pueden llegar a ser lectores funcionales si se les otorga una ayuda temprana, intensiva (diaria) y personalizada a sus fortalezas y debilidades. Los resultados mostraron que el 9% de los niños, de un grupo de 1.400, presentaba atraso inicial para aprender a leer. En dos tercios de este grupo su retardo lector se debía principalmente a deficiencias que fueron superadas en un semestre de ayuda intensiva. Un tercio de ellos, en cambio, presentó déficits cognitivos que no fueron superados totalmente con la ayuda que recibieron. Los autores también concluyen que si todos los niños que presentan deficiencias en algunas áreas de su desarrollo psicolinguístico durante el Jardín Infantil son tratados intensivamente en etapas tempranas no tendrán problemas severos para aprender a leer. Si aplicáramos este modelo al 20% o30% de los niños que no aprenden a leer bien en el primer año en Chile podríamos mejorar enormemente el nivel lector general de nuestra población escolar.

Un hecho de interés pedagógico fue que también encontraron que en algunos Kindergarten ya se aplicaban estrategias metodológicas basadas en el desarrollo de las habilidades psicolingüísticas, las que ayudaban a algunos niños a salir adelante. Pero, en cambio, había otros Jardines Infantiles donde sucedía lo contrario. Los métodos seguidos por las educadoras tenían un efecto inverso y contribuyeron a mantener las dificultades de los niños. Las estrategias pedagógicas más efectivas fueron aquellas destinadas a desarrollar algunas habilidades fonológicas, tales como el reconocimiento de letras, la decodificación fonológica, la toma de conciencia de los fonemas y la memoria verbal. En suma, hay un conjunto numeroso de investigaciones nacionales e internacionales que muestran que las características con que los niños llegan desde el Kindergarten es determinante para el aprendizaje lector en el primer año, el cual, a su vez, tiene un papel decisivo para el resto de la etapa escolar básica. También han mostrado que el atraso inicial para leer no es solamente un problema de tiempo, que sea recuperable en el segundo año o con eventuales repitencias de curso, sino que está asociado con un retardo en el desarrollo de algunos procesos cognitivos y psicolingüísticos que lo hacen bastante estable en el tiempo. Como vimos, las investigaciones sobre el llamado "efecto lector inicial" muestran que los niños que se inician bien en lectura terminan bien y los que tienen retrasos iniciales acumulan mayores fracasos, los que se extienden a otras materias, por ejemplo matemáticas.


La alfabetización emergente.

A partir de una publicación de Whitehurst y Lonigan (1998), hemos empezado a aplicar el concepto de "alfabetización emergente". Este concepto se refiere a la continuidad cognitiva que hay entre el desarrollo de las habilidades y destrezas previas y necesarias para el aprendizaje de la lectura con su dominio como lenguaje escrito.

El término alfabetización emergente es más amplio que "aprender a leer", pues implica que hay un desarrollo cognitivo y verbal que es continuado, entre el aprendizaje del lenguaje oral y la apropiación escolar del lenguaje escrito. No hay una demarcación definida entre los procesos de pre-lectura y de lectura, sino una continuidad, que para los niños de desarrollo y ambiente normales, tiene su culminación entre los 5 y los 6 años. La lectura formal emerge y se configura por la interacción de las habilidades cognitivas con los método pedagógicos y las oportunidades que aporta el ambiente familiar, proceso que empieza cuando aprenden a hablar . Es importante resaltar que el aprendizaje de la lectura es un proceso cultural y no natural. No deriva directamente de capacidades innatas que puedan ser activadas por el solo contacto con un ambiente letrado. Es un proceso bastante más complejo donde las habilidades y destrezas de orden cognitivo y neuropsicológico de los alumnos necesitan ser activadas por métodos pedagógicos adecuados. Esta interacción permite que los niños establezcan procesos activos y mediadores entre los signos gráficos y su léxico personal. Con su dominio pueden monitorear su propio aprendizaje, con al ayuda de los profesores.

La mente del pre escolar no es como una tabla rasa que pueda ser amoblada con letras y palabras escritas, presentadas visualmente por el medio social y escolar. Ellas solamente aportan una ocasión para aprender. Lo esencial sucede cuando el mismo niño monitorea y realiza una una búsqueda activa de significados entre los signos ortográficos. Para lograrlo, esos significados deben ser decodificados, es decir trasladados desde el código del lenguaje escrito al código mental de su lenguaje oral. Para hacerlo se requiere que ya tengan desarrolladas las estructuras cognitivas que faciliten la transformación del código gráfico en código oral y en significado. El aprendizaje del lenguaje escrito requiere de la activación de habilidades cognitivas diferentes de las que son necesarias para hablar. Si aprender a leer fuera un aprendizaje natural para nadie que sepa hablar sería difícil leer. El proceso de apropiación mental del lenguaje escrito, en los niños que ingresan al primer año básico, tiene mayor o menor éxito según sea el desarrollo cognitivo alcanzado por ellos en los años del jardín infantil.

En la alfabetización emergente, podemos distinguir dos conjuntos de procesos cognitivos que sustentan el aprendizaje de la decodificación inicial y que es posible desarrollar en el jardín infantil. En primer lugar, un adecuado desarrollo del lenguaje oral y de la conciencia alfabética. Esta última consiste en las toma de conciencia que los fonemas del lenguaje hablado tienen una traducción gráfica, que se puede reconocer en el código escrito. El desarrollo de un buen lenguaje oral y de la conciencia alfabética son condicionantes para el aprendizaje lector, pues sin ellos los niños no tendrían las bases cognitivas ni la motivación necesarias para traducir el lenguaje escrito en su propio léxico mental. De ahí la importancia que tiene que la calidad del lenguaje oral sea consonante con el código escrito. No es una falta de respeto enseñarles a pronunciar bien. De otra manera los niños deben operar mentalmente con dos códigos fonémicos diferentes: el oral de uso común y el escrito de uso escolar.

En algunos medios socio culturales hay una fuerte desfase entre ambos lo que explica en parte la mayor dificultad que tienen muchos niños para iniciarse en la lectura. En segundo lugar, otro nivel más complejo, de procesos cognitivos, que comprende la alfabetización emergente, está formado, principalmente, por la conciencia fonológica y por la conciencia semántica . Ellas juegan un papel crítico en el aprendizaje lector inicial, pues activan los procesos cognitivos necesarios para decodificar y para reconocer el significado de las palabras escritas. La conciencia fonológica es como el "motor de arranque" de la decodificación. La conciencia semántica lo es de la comprensión.

El desarrollo de los procesos que configuran la conciencia fonológica hace que los niños tomen conciencia de los componentes fónicos del lenguaje oral y su relación con el significado de las palabras. También facilita su asociación con el lenguaje escrito. En la medida en que toma conciencia que las palabras están compuestas por sonidos diferentes que contribuyen a su significado, que pueden rimar entre sí, tener inicios y finales semejantes o se pueden segmentar o añadir, empiezan a apropiarse del proceso de decodificación. La intervención mediadora de las educadoras y profesores va produciendo una transformación en las estructuras cognitivas de los niños, que facilita el acceso al significado de las palabras y a sus componentes. Este logro depende en gran medida de la continuación que haya entre la enseñanza en el Jardín Infantil y el proceso de decodificación, el que habitualmente se inicia en el primer año. El trabajo psicolingüístico que efectúan los niños en algunos procesos tales como la rimas, los ritmos, la segmentación silábica y fonémica de palabras, la omisión de sílabas y fonemas, la integración de secuencias fonémicas, etc., contribuye a configurar esquemas cognitivos que facilitan el aprendizaje del código escrito. El proceso de interacción pedagógica debe conducir a la máxima aproximación entre las habilidades fonológicas de los niños y las enseñanza de los maestros, constituyendo una "Zona de Desarrollo Próximo" para el aprendizaje de la lectura inicial. La enseñanza de los fonemas en su asociación con las letras hace que los niños tomen mayor conciencia de que las palabras escritas están estructuradas en segmentos, cognitivamente separables y que están asociados con el lenguaje oral . Este proceso debe
iniciarse en el Kindergarten, sin que implique necesariamente una enseñanza formal de la lectura y escritura, de modo que al ingresar los niños al primer año, tengan parcialmente desarrolladas la conciencia alfabética y la conciencia fonológica.

En consecuencia, el concepto de Alfabetización Emergente es una innovación a la idea que el aprendizaje lector convencional se empieza en el primer año básico. Los procesos psicolinguísticos que los niños debieran traer desarrollados desde el Jardín Infantil configuran un umbral indispensable para construir el aprendizaje formal del código escrito. Es importante dejar en claro que no todas esas habilidades se desarrollan exclusivamente como efecto de una enseñanza explícita en el Jardín Infantil.

Algunas de ellas se adquieren mediante aprendizajes implícitos, y su desarrollo contribuye a establecer el umbral necesario para iniciar la decodificación. Esta situación de aprendizaje implícito se da de preferencia entre niños de niveles culturales más favorecidos donde la calidad del lenguaje familiar, la disponibilidad de libros, los juegos pedagógicos y la calidad de los jardines infantiles los acerca al umbral requerido. No es un aprendizaje explícito, pues no siempre las actividades son enseñados intencionalmente. El concepto de "alfabetización emergente", también implica que no hay un momento preciso en el cual se aprende a leer, sino que este aprendizaje es un proceso que va construyéndose en la medida en que el desarrollo cognitivo de cada niño permite hacerlo adecuadamente. Hay casos en los cuales un niño "descubre" que lee, al articular y reconocer el significado de una palabra escrita que le interesó, al escucharse pronunciarla. Luego vendrán la automatización, la velocidad y la comprensión de oraciones.

La continuidad del proceso de alfabetización emergente entre Jardín Infantil y Primer año Como hemos visto, el desarrollo cognitivo es un proceso continuo, en el cual se adquieren niveles progresivamente más complejos y cualitativamente diferenciables en las habilidades que sustentarán la lectura. La evolución cognitiva y verbal de los niños no sufre un cambio cualitativo entre los 5 y los 6 años de edad . Sin embargo, el paso de un nivel de desarrollo más simple a otro más complejo no es sincrónico, sino que pueden producirse asincronías,
con etapas intermedias que pueden variar en su duración entre los niños, y que pueden originar retardos en la maduración de algunos procesos y que las educadoras deberían advertir en cada caso. Lamentablemente, en la realidad educacional chilena, esta continuidad psicológica no se ve favorecida por el corte tradicional y legal que hay entre un
sistema "pre-escolar" y otro "escolar". El paso actual entre el sistema "pre escolar" y la educación general básica produce una discontinuidad pedagógica que dificulta la evolución cognitiva los niños. También dificulta el trabajo con los que presentan debilidades para aprender a leer. Este corte se expresa en que los Jardínes Infantiles y Kindergarten reciben a niños de 5 años de edad o menores, y la Educación Básica a niños de 6 años o mayores . La división administrativa y legal de la escolaridad entre los 5 y los 6 años de edad produce una disociación curricular, pues cada uno de estos subsistemas tiene libertad para elaborar sus propios programas, no tomandosiempre en cuenta los requerimientos y objetivos del otro. En el ciclo pre escolar se trabaja en desarrollar habilidades sociales, hábitos, psicomotricidad y le nguaje, que si bien son necesarias, no cubren todas las exigencias para un cabal aprendizaje de la lectura y la escritura. Por otra parte, en primer año se supone que los niños que ingresan a ese curso ya traen desarrolladas las bases necesarias para un umbral lector, y luego de un breve "apresto" se les enseña a leer. En consecuencia, puede suceder con frecuencia que los profesores de Educación Básica supongan - y con cierta razón- que si los niños han cursado el Kindergarten y han sido aceptados en el primer año, es porque ya están preparados para aprender a leer y a escribir. Es decir, que ya tienen un umbral psicolingüístico y cognitivo adecuados para iniciar este aprendizaje. Entonces comienzan directamente la enseñanza de la lectura y la escritura sin reconocer los déficits que algunos alumnos traen en habilidades que son necesarias para tener éxito en este aprendizaje.

Hace dos años, la Educación Parvularia chilena aprobó nuevas Bases Curriculares (2001) en las cuales se establece como objetivo el desarrollo de los procesos prelectores y la emergencia del lenguaje oral y escrito de los niños pre escolares, lo que ayudaría a colmar la brecha mencionada. Sin embargo no todas las educadoras están preparadas para trabajar acorde con estos nuevos planteamientos y todavía no hay programas específicos para esta materia. También es preocupante la cantidad de dificultades de aprendizaje que se observa en los niños de primeros años . Son muchos los que no aprenden porque no han iniciado eficazmente la emergencia de la lectura. Sus deficiencias raramente son detectadas y abordadas en el Kindergarten. Como hemos visto, el logro de las habilidades cognitivas que configuran un umbral para el aprendizaje de la lectura y escritura no se realiza automáticamente al cumplir los 6 años, ni tampoco al matricularse en el primer año básico. Sus debilidades no siempre son trabajados pedagógicamente en los jardines infantiles, pues algunas educadoras de párvulo estiman que "no deben enseñar a leer". Es posible que las personas que piensan así no tengan una idea bien clara del proceso de emergencia de la lectura. También sucede que cuando los alumnos ingresan al primer año, las mismas habilidades que constituyen un umbral para la lectura formal, tampoco son trabajadas directamente en este curso, pues los profesores de básica, suponen que ellas ya han sido adquiridas en los años de Jardín Infantil. En consecuencia no es raro que los niños pierdan algunos meses valiosos en la primera etapa escolar hasta que los profesores adviertan este problema. Por otra parte, hay profesores del primer año que piensan que si los niños traen un desarrollo cognitivo insuficiente para el aprendizaje de la lectura éste puede deberse a "falta de madurez" y por lo tanto, que "habría que esperar que maduren" o - en el peor de los casos- "hacerlos repetir curso para que maduren". Con lo cual solamente postergan
encontrar una solución para este problema.



La Propuesta

Nuestra propuesta parte de los resultados de las investigaciones sobre este tema y del diagnóstico que hay sobre la realidad educacional chilena. Esta último muestra que a finales de la Educación Básica los niños presentan un rendimiento lector insuficiente. Las investigaciones , por su parte señalan que un porcentaje importante del rendimiento lector de octavo año depende del rendimiento logrado en el primero y segundo años y que el logro en lectura en estos cursos está parcialmente determinado por el desarrollo cognitivo y verbal logrado en los Jardines Infantiles. Nuestra propuesta comprende cuatro aspectos:
En primer lugar, debe lograrse una acción pedagógica concertada e integrada de la educación pre-escolar con el primer Nivel Básico, de manera que la emergencia de la alfabetización inicial y el desarrollo cognitivo y verbal que sustentan el aprendizaje formal de la lectura sea continuado. Para este objetivo es necesario hacer planes y programas comunes en esta materia, para Kindergarten y Primer Nivel básico. En segundo término, que los contenidos de estos programas deben incluir un trabajo intenso con los diversos procesos que forman la conciencia fonológica desde sus etapas más simples, de la conciencia semántica, de la memoria verbal y de la conciencia alfabética. Ellos pueden empezar a trabajarse en Jardín Infantil. En tercer lugar, que las deficiencias del desarrollo cognitivo y verbal que afecta el aprendizaje lector -especialmente en niños de niveles sociales más deprimidos- sean detectadas oportunamente en el Jardín Infantil, y a partir de esta detección se elaboren estrategias pedagógicas tempranas e intensivas para atender a los alumnos que presentan mayores riesgos . Esta estrategia debería continuarse en los primeros años básicos, mediante con un criterio de continuidad de planes y programas.

Finalmente, junto con una integración programática y curricular entre los Jardines Infantiles y los dos primeros años básicos, la formación universitaria de las Educadoras y de las Profesoras de Educación Básica debiera tener un fuerte núcleo común. Es bastante preocupante observar que muchas veces su formación está disociada, y siguen modelos educativos diferentes, que no son compatibles con la continuidad del desarrollo mental de los niños. Cada nivel se prepara para cumplir su papel profesional con independencia de los otros , los cual se refleja en que los niños demoran mucho más tiempo del deseado para iniciar la lectura y escritura y aumenta el número de los que fracasan en aprender a leer.


REFERENCIAS

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Research. The Guilford press. London
• Whitehurst G. y Lonigan Ch. (1998) Child development and Emergent
Literacy. Child Development, 69 :848-872.

(síntesis)
-Alfabetización inicial:
· Proceso mediante el cual el niño construye los conceptos sobre las funciones de los símbolos y del material impreso. · Comienza con el nacimiento y continúa a través de la vida. · El foco esta en el aprendizaje mas que en la enseñanza, en el niño como participante activo y el adulto facilita y amplia el aprendizaje que el niño ha iniciado. · Es un proceso: - Constructivo: proceso interno del niño, él construye. - Funcional: su propósito es permitir que el niño realice actividades en situaciones naturales. - Interactivo: implica la interacción con adultos o con otros niños. · Factores claves en un proceso de alfabetización:
- Conocimiento acerca de lo impreso: proceso mediante el cual los niños se familiarizan con el lenguaje impreso de toso ambiente letrado y numerado que los rodea. Es el conocimiento inicial del lenguaje escrito e incluye aprender que lo escrito es permanente, organizado y tiene un propósito. Implica la habilidad para diferenciar entre palabras e imágenes y para comprender que el texto impreso es el que lleva el significado del mensaje y no el dibujo o la lámina. (Actividad: interrogación de textos auténticos {P.R.T., P.R.N.T., P.R.C.P. y P.R.C.}; trabajo con logos). Además implica el conocimiento de la función de los diferentes tipos de textos.
- Conocimiento del alfabeto: conocer todas las letras del alfabeto (mayúsculas y minúsculas) y relacionar grafema (letra) con fonema (sonido). Es importante disponer en la sala de clases de varios tipos de alfabeto.
- Conciencia metalingüística: es la capacidad para reflexionar acerca del propio lenguaje.
− Conciencia fonológica: es la comprensión de las diferentes maneras en que la lengua oral puede ser dividida en componentes mas pequeños y cómo estos pueden ser manipulados. Juegos verbales: son los juegos de palabras que tienen los mismos sonidos iniciales o aliteraciones o los mismos sonidos finales o rimas, también incluyen adivinanzas y trabalenguas.
− Conciencia semántica: implica la capacidad para otorgar significado a las palabras y usarlas adecuadamente de acuerdo con el contexto.
− Conciencia sintáctica: capacidad del niño para reflexionar y tener claridad sobre la estructura gramatical o el orden que tienen las palabras en su lengua, para conformar un mensaje coherente.
- Conciencia de los números y las operaciones: implica la capacidad de pensar y trabajar con los números, comprender su significado, sus usos y relaciones, a través de una operación matemática.
- Conciencia del espacio y las formas: se refiere a la capacidad del niño para relacionarse con las personas y objetos que lo rodean, lo que le permite adquirir familiaridad con las formas, estructuras como las organización espacial y ubicación de los elementos que lo circundan. Se constituye en una forma de relacionar nuestro cuerpo con lo que nos rodea.
- Alfabetización emergente: es el proceso de aprender sobre el ambiente. Desarrollo temprano de comprender que los símbolos abstractos tienen significado y que la gente los utiliza para comunicarse. - Papel del colegio en este proceso - Acercar tempranamente a la cultura letrada con el propósito de construir un espacio en el cual los niños se vayan alfabetizando en relación con el saber sobre los procesos de lectura y escritura y con las funciones sociales que la lengua escrita tiene. - Papal del educador en la alfabetización inicial - Involucrar a los niños en la lectura y escritura desde el primer día de escuela.
- Crear un ambiente textualizado. - Hacer que el lenguaje escrito sea una parte funcional e importante del aula. - Involucra a los niños en los juegos y actividades en los cuales el lenguaje escrito funciona para lograr una amplia variedad de objetivos.
En síntesis: la idea es brindar a los niños múltiples oportunidades para experimentar con el mundo letrado que los rodea y enseñarles estrategias para interrogar textos auténticos y producir textos con fines y propósitos definidos.
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¿QUÉ SE ENTIENDE HOY POR ALFABETIZACIÓN INICIAL?
Paz Baeza Bischoffshausen



¿QUÉ ES?
La alfabetización inicial es un proceso mediante el cual el niño construye los conceptos sobre las funciones de los símbolos (letras y números) y del material impreso. Este conocimiento está basado en las experiencias lingüísticas significativas facilitadas por interacciones con adultos y con el medio.

Esta visión plantea que los niños al ingresar al Colegio ya poseen una rica y sofisticada experiencia acerca de lo impreso.


¿ALFABETIZACIÓN INICIAL O ALFABETIZACIÓN EMERGENTE

A este proceso, también se la ha denominado alfabetización emergente dada la tendencia, tanto de investigadores como de las reflexiones que realizan los educadores a partir de su propia práctica docente, al concebir la lectura, la escritura y la matemática como algo que emerge desde el interior del niño desarrollándose en mayor o menor grado según sus experiencias con el lenguaje escrito. Esta postura resalta la importancia de un nutrido ambiente textualizado que brinda variedad de oportunidades de interacción con la lectura y la escritura (Sulzby, 1989). En síntesis, se podría describir como el proceso de aprender sobre el ambiente, lo que conduciría al desarrollo de significado y de conceptos, incluyendo conceptos sobre las funciones de la lectura, de la escritura y de los números.

Koenig (1992, p. 279) indicó que la alfabetización emergente "se caracteriza por el desarrollo temprano de entender que los símbolos abstractos tienen significado y que la gente utiliza estos símbolos para la comunicación de ideas.

¿CUÁNDO COMIENZA ESTE PROCESO?

El proceso de alfabetización inicial comienza con el nacimiento, implica todos los aspectos del desarrollo de un niño, y continúa a través de la vida (Clay, 1991; Neuman Y Roskos, 1993; Rex et al., 1994; Strickland Y Morrow, 1989; Teale y Sulzby, 1989). Comienza con las interacciones no verbales del niño y verbales tempranas con otros, el conocimiento del ambiente, y sus exploraciones. Continúa a medida que el niño va desarrollando su lenguaje y lo utiliza de manera intencional, aumentan sus exploraciones y construye conceptos. Progresa en la medida en que el niño va logrando una comprensión de las funciones de los símbolos y de la lengua (Clay, 1991; Neuman y Roskos, 1993), tiene experiencias con los libros y los materiales impresos (Clay, 1991; Teale y Sulzby, 1989), y experimenta con la escritura (Gibson, 1989; Harste y Burke, 1988). Fuera de estas experiencias, el niño construye gradualmente conceptos sobre la lectura, la escritura y los números. El foco de la alfabetización inicial está en el aprendizaje más que en la enseñanza, en el niño como principiante activo (Hiebert y Fisher, 1990; Teale y Sulzby, 1989), por lo tanto, el papel del adulto es facilitar y ampliar el aprendizaje que el niño ha iniciado (Vygotsky, 1978), proporcionándole múltiples experiencias de usar la lectura, la escritura y la matemática en contextos significativos de su vida cotidiana.

La alfabetización inicial se centra en el significado, es un proceso constructivo (Clay, 1991; Hiebert Y Fisher, 1990; Rex et al., 1994), funcional (Gibson, 1989; Neuman Y Roskos, 1993; Strickland y Morrow, 1989), e interactivo (Harste et al., 1988; Morrow Y Rand, 1991).

Es constructivo porque es un proceso interno, el niño construye conceptos sobre el ambiente (Harste y Woodward, 1989; Neuman y Roskos, 1993) y cultura (Walker-Dalhouse-Dalhouse, 1993) en base de exploraciones activas y al uso de la lengua en situaciones significativas.

Es funcional, ya que su propósito está en permitir que el niño realice actividades en situaciones naturales, tales como interrogación de textos auténticos, observar números en distintos contextos, participar en la confección de listas de compras, leer letreros de las calles, tomar conciencia el espacio, entre otros.

Es interactivo porque implica la interacción con adultos o con otros niños en contextos familiares, escolares o de la comunidad.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES CLAVES EN UN PROCESO DE ALFABETIZACIÓN?

A nuestro parecer y de acuerdo con la literatura relacionada con el tema, existirían cinco factores claves en un proceso de alfabetización, los que serían determinantes para el logro de un aprendizaje exitoso tanto en lectura y escritura como en matemática.

Estos serían los siguientes:

1. Conocimiento acerca de lo impreso
2. Conocimiento del alfabeto
3. Conciencia metalingüística
4. Conciencia de los números y las operaciones
5. Conciencia del espacio y de las formas


Conocimiento acerca de lo impreso:

Es el proceso mediante el cual los niños se familiarizan con el lenguaje impreso de todo el ambiente letrado y numerado que los rodea. Es el conocimiento inicial del lenguaje escrito e incluye aprender que lo escrito es permanente, organizado y sirve para un propósito. Los niños adquieren la conciencia de lo escrito en una secuencia predecible.
Se refiere a la comprensión de cómo las letras, las palabras y las oraciones se representan en la lengua escrita. Implica comprender todos los conceptos relacionados con el material impreso y cómo se utilizan en las tareas de lectura y escritura en la vida diaria; implica, además, familiarizarse con el lenguaje impreso, a sentirse cómodo con los libros y con los textos escritos, lograr comprender que cada texto tiene una función diferente, etc.

Es importante que los alumnos comprendan que:
- Lo escrito se lee de izquierda a derecha.
-Las palabras comienzan y terminan con letras.
-Las letras se organizan para formar palabras.
-Las palabras están separadas por espacios.
-Las palabras se organizan en oraciones.
-Existen las letras mayúsculas y minúsculas, la puntuación, los espacios
entre las palabras.
- Lo escrito se utiliza de muchas maneras distintas.
- Lo escrito es permanente – cada vez que se lee, dice lo mismo.

Una parte importante de estimular la conciencia de lo escrito es la experiencia directa con los libros. Los niños pequeños necesitan que los adultos les enseñen a manejar los libros. Los adultos les enseñan a los niños:

- Cómo sostener un libro.
-Cómo avanzar desde el comienzo hasta el final.
-Cómo está organizado el texto de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo (en la mayoría de los sistemas alfabéticos).
- Cómo pasar las páginas con cuidado.
-Cómo devolver los libros a su lugar.

El conocimiento acerca de lo impreso implica la habilidad para diferenciar entre palabras e imágenes y para comprender que el texto impreso es el que lleva el significado del mensaje y no el dibujo o la lámina.

En la siguiente tabla, se presenta una lista de cotejo para chequear el conocimiento de lo impreso de los alumnos.

INDICADORES SI NO

1. Identifica la portada del libro
2. Identifica el título de un libro
3. Identifica el autor del libro
4. Diferencia entre dibujo y escritura Identifica una página de texto (y no el dibujo en la página opuesta) como el sitio donde hay que empezar a leer.
5. Diferencia letras de números
6. Identifica el sentido de la lectura como un proceso de izquierda a derecha.
7. Identifica el retorno como el siguiente paso al final de la línea.
8. Señala las palabras a medida que el profesor lee una línea despacio.
9. Identifica las primeras partes de una historia, página, línea, o palabra.
10. Identifica las últimas partes de una historia, página, línea, o palabra.
11. Identifica el lugar adecuado para empezar a leer, dirección de izquierda a derecha y retorno.
12. Identifica la página de la izquierda como el lugar para empezar a leer cuando dos textos se encuentran el uno al lado del otro.

Identificar textos impresos con sus características
Los alumnos deben tener la oportunidad de experimentar con una gran variedad de textos, lo que les permitirá determinar las características peculiares de cada uno y establecer semejanzas y diferencias.

Las características que permiten identificar los textos impresos de acuerdo con
Josette Jolibert son:

- Los índices (lingüísticos y otros) que dan testimonio del contexto de la situación y del contexto textual en el cual se inserta el texto que se lee.
- Las huellas (lingüísticas y otras) de los principales parámetros de la situación de producción de ese texto (¿Quién lo escribió? ¿Para quién? ¿Por qué lo escribió? ¿Cómo se manifiesta esto en el texto? ¿Dónde?).
- Las características que permiten identificar el tipo de texto yjustificar esta identificación (del contexto a la diagramación y a la silueta).
- Las manifestaciones observables de la superestructura del texto:
¿Tiene una silueta característica? ¿Una lógica interna funcional, cronológica, narrativa, otra? ¿Un inicio y un cierre específicos? Logos, etc.
- Al nivel de las palabras y de las microestructuras, se trata, a la vez de delimitar los diversos modos de reconocimiento de palabras: o las palabras ya conocidas, ya “fotografiadas” globalmente o ya analizadas; o las palabras nuevas que se pueden “adivinar” gracias a la conjunción de su contexto y de la identificación de letras o
sílabas que las componen; y o las palabras nuevas que pueden descifrarse. Algunas actividades:
- Interrogación de textos auténticos
Los niños formulan preguntas en relación con un texto escrito, y hacen hipótesis en relación con su contenido a partir de los indicios que conocen: ilustración, tipo de texto, letras y palabras conocidas.
El profesor permite al niño tomar conciencia de las claves provenientes de los conocimientos previos: macroestructura o silueta.

Estrategia para interrogar textos auténticos (Paz Baeza 2005)

- P.R.T. Preguntas cuya respuesta está en el texto.
- P.R.N.T. Preguntas cuya respuesta no está en el texto, pero debo buscar pistas y sacar conclusiones.
- P.R.C.P.: Preguntas basadas en mis conocimientos previos.
- P.R.C.: Preguntas para recordar y concluir

- Trabajo con Logos
-Seleccionar logos de uso habitual, a partir de diversos criterios temáticos.
-Confeccionar junto con los niños el mural de los logotipos.
-Debajo de cada logo se escribe su nombre ( con letra mayúscula y cursiva)
- Se confeccionan tarjetas con logos, y con las palabras en mayúscula y en cursiva.
- Realizar diferentes actividades con los logos de acuerdo con los intereses de los niños y con los objetivos curriculares. Por ejemplo:
- Clasificar logos de acuerdo con diversos criterios.
-Parear logos con letras del abecedario de acuerdo al fonema inicial del logo.
- Jugar al Bingo, etc.


Conocimiento de la función de los diferentes textos

- Los alumnos deben aprender a identificar los diferentes tipos de texto de acuerdo con sus características físicas y contextuales; además conocer cuál es la función que cumplen dichos textos; por ej: Sirven para informar( noticia, aviso, afiche, etiqueta, etc.); para contactarse ( carta, tarjeta, mail); para narrar ( cuento, fábula); para dar instrucciones ( receta,reglamento, etc.); para disfrutar ( cuentos, poemas, adivinanzas); para vender productos ( aviso, afiche); para identificarse ( carné), etc.

Conocimiento del alfabeto: Implica conocer todas las letras del abecedario, identificar y diferenciar mayúsculas y minúsculas y relacionar cada letra (grafema) con su sonido (fonema). Disponer en la sala de clases de varios tipos de alfabeto. Alfabeto para
la pared de palabras con ilustraciones hechas por los niños. Alfabeto en mayúscula y minúscula ubicado cerca de donde se realizarán las lecturas compartidas y las escrituras interactivas..Tarjetas con letras mayúsculas y minúsculas, Tarjetas con imágenes (para parear cada imagen cuyo sonido comienza con una letra determinada), Letras magnéticas Alfabeto completo ubicado en alguna pared de la sala para que los niños lo lean en voz alta todos los días.

Conciencia metalingüística: Es la capacidad para reflexionar acerca del propio lenguaje.
Conciencia Fonológica: La Conciencia fonológica es la comprensión de las diferentes
maneras en que la lengua oral puede ser dividida en componentes más pequeños y cómo éstos pueden ser manipulados. Los estudios han utilizado una variedad de tareas para medir y desarrollar la Conciencia Fonológica, las que van desde la más sencilla al pedirle a los alumnos que identifiquen dos palabras que riman, pasando por el emparejamiento y contraste de sonido-palabra, hasta tareas más difíciles como aislar fonemas individuales, dividir la palabra en todos sus fonemas y eliminar fonemas "Decir casa sin la c") Realizar diferentes juegos verbales:


JUEGOS VERBALES

Bajo esta denominación se incluyen los juegos con palabras que contienen los mismos sonidos iniciales o aliteraciones o los mismos sonidos finales o rimas; también se incluyen las adivinanzas, trabalenguas y otros juegos lingüísticos tradicionales o creados por los mismos niños. Todos estos juegos ponen énfasis en el carácter lúdico y creativo del lenguaje y en una actitud exploratoria de posibles significados.

SUGERENCIAS

Aliteraciones y rimas
Los juegos verbales con palabras que comienzan con el mismo sonido (aliteraciones) o con palabras que riman, pueden ser realizados con preescolares y con alumnos de los primeros años de educación básica. Su práctica favorece el desarrollo de la discriminación auditiva y de la conciencia fonológica, ambas importantes para el aprendizaje de la lectura y para los aspectos ortográficos de la escritura.



1. Aliteraciones y rimas: Juegos verbales con palabras que comienzan con el mismo sonido (aliteraciones) o con palabras que riman.
Los pollitos dicen
pío, pío, pío
cuando tienen hambre
cuando tienen frío.
Pedro Pablo Pérez Pereira, pobre pintor portugués pinta ..

2. Omitir la última palabra de canciones conocidas
El perro de mi tía tiene una terrible tos,
el perro de mi tía tiene una terrible...
el perro de mi tía tiene una.....
el perro de mi tía tiene ....... etc.

3. "Veo veo". Invite a los niños a jugar al "veo-veo" de acuerdo a los
siguientes pasos:
El animador (Ud. o un alumno) piensa en un objeto de la sala de clases
y escribe la palabra en un papel.
• Luego dice al curso: "estoy pensando en un objeto de la sala que
empieza con el sonido..."
• Los otros niños deben decir nombres de objetos que se encuentren en la
sala y que comiencen con ese sonido, hasta descubrir el objeto.

4. Proponga a los alumnos palabras que empiecen con un sonido dado y que
se encuentren en diferentes lugares; por ejemplo: "estoy pensando en una
cosa que empieza con el sonido... y que se encuentra en una plaza, en la
playa, en la escuela, en la cocina, etc."

3. "Ha llegado un buque cargado de ..." es una variación de este juego. Pida
a los niños que retomen las palabras con un mismo sonido inicial que han sido
dichas por sus compañeros y que le agreguen una más. Por ejemplo: ha
llegado un buque cargado de duraznos, dados, duendes, dedos, damascos,
etc. También puede realizar estos juegos con el sonido final de las palabras.

4. Rimas. Pida a los niños que se presenten ante sus compañeros según el
siguiente modelo:
- Me llamo María y me gustan las sandías.
- Me llamo Fernando y salgo caminando.
- Me llamo Federico y soy muy chico
No explique la regla del juego la primera vez que lo realice, sino que ofrezca tres o
cuatro ejemplos como los anteriores y pida a sus alumnos que descubran cómo se
juega. Luego continúe el juego aceptando cualquier completación de la oración, a
condición de que la segunda parte rime con el nombre del niño.

5. Varíe este juego utilizando los sonidos iniciales:
- Me llamo Jaime y me lavo con jabón.
- Me llamo Felipe y me gusta jugar fútbol.



6. Invite a sus alumnos a crear oraciones progresivamente más largas cuyas palabras comiencen todas con un mismo sonido. Para ayudarles, recuérdeles el conocido:
"Pedro Pablo Pérez Pereira pinta paisajes por poca plata para poder pasear
por París".

Conciencia Semántica: implica la capacidad para otorgar significado a las palabras y usarlas adecuadamente de acuerdo con el contexto.
Jugar con palabras

1. Verdadero o falso. Formule oraciones frente a los niños y pídales que digan si son verdaderas o falsas. Algunos ejemplos son los siguientes:
- los payasos no lloran
- los perros tienen cuatro patas
- los botes pueden volar
- los avaros son generosos
- toda la gente es hombre
- las arañas tienen seis patas
- etc.
Es importante que cada niño, además de señalar si la oración es verdadera o
falsa fundamente su respuesta.

2. Familias de palabras. En este juego de categorización diga cuatro palabras.
Solicite a los alumnos que señalen la palabra "intrusa" y que fundamenten su respuesta.
Por ejemplo: lechuga - rosa - clavel - dalia
El niño que responde puede decir: "la palabra lechuga es la intrusa porque es una verdura y las otras son flores".

3. Ofrezca algunos minutos a los niños para que preparen series de palabras incluyendo una intrusa; esta preparación puede ser mental o por escrito.
Cuando comienza el juego, cada alumno propone su serie al resto del curso.

4. La cadena. Este juego es algo más complejo ya que exige mayor concentración y dominio del vocabulario. Consiste en decir una palabra y el alumno que sigue debe "encadenarla" diciendo otra que comience con la misma letra final, pero de la misma categoría.
Por ejemplo: un niño dice "perro", otro dice "oso", otro "orangután", otro
"nutria", etc. Se pueden hacer "cadenas" de nombres propios, frutas, verduras, juguetes, animales, etc.

5. Inventando adivinanzas. Dado que esta actividad es más compleja que los simples juegos de adivinanzas, se sugiere realizarla con alumnos a partir de tercer año básico. Se recomienda seguir los siguientes pasos:
- pensar en un objeto;
- señalar sus principales características;
- imaginar una pregunta sobre su identidad.

6. Cuentos concatenados. En sesiones de Lecturas compartidas leer cuentos concatenados.

Conciencia Sintáctica: se entiende la capacidad del niño para reflexionar y tener claridad sobre la estructura gramatical o el orden que tienen las palabras en su lengua, para conformar un mensaje coherente. Es así como, si el niño no maneja en su lenguaje oral esta conciencia, le será difícil comprender textos y expresar mensajes en forma escrita de manera que sean interpretados en forma correcta por un receptor.

- Estructuras gramaticales: Actividad que permite desarrollar la capacidad del niño para tomar conciencia de que una estructura gramatical se puede modificar sin alterar el significado central del mensaje.
Ej..
Construir oraciones
- Cambiar el Sujeto por palabras o por otras láminas. Ej:
- Mi papá planta flores en el jardín.
- Mi abuelito planta flores en el jardín.
- El jardinero planta flores en el jardín
- Cambiar el Complemento directo por otro. Ej:
- Mi papá planta pensamientos en el jardín.
- Mi papá planta margaritas en el jardín.
- Mi papá planta clavelinas en el jardín
- Cambiar el Complemento Circunstancial por palabras o por otras láminas. Ej:
- Mi papá planta flores en el jardín.
- Mi papá planta flores en el parque.
- Mi papá planta flores en la plaza.

- Concordancia
- Entre artículo y sustantivo ( parear artículos con objetos)
La El El

Conciencia de los números y de las operaciones: La conciencia numérica implica la capacidad de pensar y trabajar con los números, comprender su significado, sus usos y sus relaciones, a través de una operación matemática. A medida que los niños van adquiriendo destrezas para contar y se familiarizan con los números les es posible comprender otros aspectos de la matemática. ( P. Zanocco 2006)

Conciencia del espacio y de las formas: La conciencia espacial se refiere a la capacidad del niño para relacionarse con las personas y objetos que lo rodean, lo que le permite adquirir familiaridad con las formas, estructuras como la organización espacial y ubicación de los elementos que los circundan. La conciencia espacial se constituye en una forma de relacionar nuestro cuerpo con lo que nos rodea. (P. Zanocco 2006)


¿CUÁL ES EL PAPEL DEL COLEGIO EN ESTE PROCESO?

La función específica del Nivel Inicial en la Educación tradicional es la de acercar tempranamente a la cultura letrada con el propósito de construir un espacio en el cual los niños se vayan alfabetizando en relación con el saber sobre los procesos de lectura y escritura y con las funciones sociales que la lengua escrita tiene. Es mucho más importante el conocimiento acerca de cómo se escribe y cómo se lee y qué textos circulan socialmente, que completar la alfabetización del sistema.
Para E. Pemjean y Santis para que la alfabetización tenga realmente sentido y sea un proceso interactivo, el Colegio debe trabajar con el contexto de sus alumnos, con historias e intervenciones de los mismos niños y organizar actividades que favorezcan la reflexión del niño sobre la escritura, porque es pensando como él aprende.


¿QUÉ HACE UN EDUCADOR EN LA ETAPA DE ALFABETIZACIÓN INICIAL?
- Involucra a los niños en la lectura y la escritura desde el primer día de la escuela.
- Crea un ambiente textualizado, incluyendo una amplia variedad de textos escritos (literatura infantil, avisos y etiquetas; materiales para escribir como papel, lápices, rotuladores y computadores).
-Hace que el lenguaje escrito sea una parte funcional e importante del aula.
- Involucra a los niños en los juegos y actividades en los cuales el lenguaje escrito funciona para lograr una amplia variedad de objetivos.

En síntesis, la idea es brindar a los niños múltiples oportunidades para experimentar con el mundo letrado que los rodea y enseñarles estrategias para interrogar textos auténticos y producir textos con fines y propósitos definidos.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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(síntesis)

Una parte importante del éxito en el aprendizaje de la lectura depende del desarrollo cognitivo y psicolingüístico de los niños en los años en los años anteriores a su ingreso al primer año básico.

Investigaciones señalan que la lectura es resultante de una continuidad entre el dominio del lenguaje oral y el aprendizaje del lenguaje escrito, que se inicia mucho antes de ingresar al primer año.
Otras investigaciones muestran que el aprendizaje inicial del lenguaje escrito, en primero y segundo año, son determinantes del rendimiento posterior.

Las investigaciones de seguimiento entre Jardín Infantil y la Educación Básica
Permiten conocer mejor que en la edad preescolar se desarrollan algunos procesos cognitivos y psicolingüísticos que son determinantes para el aprendizaje de la lectura inicial.
Lundberg (1985): el aprendizaje de la lectura y de la escritura dependen del desarrollo previo del lenguaje.
Lenguaje: expresión fonoarticulatoria del habla y conjunto de procesos cognitivos subyacentes, tales como la conciencia fonológica de las diferencias fonémicas entre las palabras, la conciencia semántica de sus diferencias de significado y la conciencia sintáctica de su ordenamiento en el discurso oral.
Sawyer (1992): el lenguaje preescolar es precursor de la lectura temprana.
Compton (2000): hay una alta estabilidad entre las habilidades pre-lectoras evaluadas en el Jardín Infantil y la lectura posterior.
Investigaciones chilenas: el reconocimiento de algunos nombres escritos, el conocimiento de al menos 12 letras y la identificación del fonema inicial de dos palabras, al ingresar al primer año, predijeron el rendimiento lector a fines del primero y a fines del segundo año básico. La clave del éxito en el aprendizaje inicial de la lectura esté en el desarrollo, durante la etapa preescolar, de algunos procesos cognitivos y verbales fundacionales para este aprendizaje. El desarrollo del lenguaje oral, de la conciencia fonológica, de la memoria verbal, de la velocidad para nombrar objetos y la asociación visual-semántica.

La intervención en Kindergarten
Vellutino y Scanlon (2001): la intervención consistió en ayuda pedagógica individual, intensiva y especializada a todos los niños del grupo que presentaban retraso en los procesos preescolares. La primera conclusión fue que la mayoría de los niños podían llegar a ser lectores funcionales si se les otorgaba una ayuda temprana, intensiva y personalizada a sus fortalezas y debilidades. Si todos los niños que presentan deficiencias son tratados intensivamente, no tendrán problemas severos para aprender a leer. En suma, las características con que los niños llegan desde el Kindergarten son determinantes para el aprendizaje lector en el primer año, el cual, a su vez, tiene un papel decisivo para el resto de la etapa escolar básica. El atraso inicial para leer es, además de un problema de tiempo, un retardo en el desarrollo de algunos procesos cognitivos y psicolingüísticos que lo hacen bastante estable en el tiempo.

La alfabetización emergente
“Alfabetización emergente” se refiere a la continuidad cognitiva que hay entre el desarrollo de las habilidades y destrezas previas y necesarias para el aprendizaje de la lectura con su dominio como lenguaje escrito. Implica que hay un desarrollo cognitivo y verbal que es continuado entre el aprendizaje del lenguaje oral y la apropiación escolar del lenguaje escrito. Es importante resaltar que el aprendizaje de la lectura es un proceso cultural y no natural, es un proceso complejo en donde las habilidades y destrezas de orden cognitivo y neuropsicológico de los alumnos necesitan ser activadas por métodos pedagógicos adecuados. Lo esencial sucede cuando el mismo niño monitores y realiza una búsqueda activa de significados entre los signos ortográficos. El proceso de apropiación del lenguaje escrito tiene mayor o menos éxito según sea el desarrollo cognitivo alcanzado por ellos en los años del Jardín Infantil.
En la alfabetización emergente se pueden distinguir dos conjuntos de procesos cognitivos que sustentan el aprendizaje de la decodificación inicial y que es posible desarrollar en el Jardín Infantil:
1. Desarrollo del lenguaje oral y de la conciencia alfabética (toma de conciencia de que los fonemas del lenguaje hablado tienen una traducción gráfica, que se puede reconocer en el código escrito)
2. Conciencia fonológica (primer paso hacia la decodificación) y conciencia semántica (primer paso hacia la comprensión). Ambas activan los procesos cognitivos necesarios para la decodificar y reconocer el significado de las palabras escritas.
Los procesos psicolingüísticos que los niños debieran traer desarrollados desde el Jardín Infantil configuran un umbral indispensable para construir el aprendizaje formal del código escrito.
El concepto de alfabetización emergente implica también que no hay un momento preciso en el cual se aprende a leer, sino que este aprendizaje es un proceso que va construyéndose en la medida en que el desarrollo cognitivo de cada niño permite hacerlo adecuadamente.

La propuesta
Cuatro pasos:
1. Debe lograrse una acción pedagógica concertada e integrada de la educación preescolar con el primer nivel básico, de manera que la emergencia de la alfabetización inicial y el desarrollo cognitivo y verbal que sustentan el aprendizaje formal de la lectura sea continuado (hacer planes y programas comunes)
2. Estos programas deben incluir un trabajo intenso con los diversos procesos que forman la conciencia fonológica, la conciencia semántica, de la memoria verbal y la conciencia alfabética.
3. Que las deficiencias del desarrollo cognitivo y verbal que afectan el aprendizaje lector sean detectadas oportunamente en el Jardín Infantil y a partir de esta detección se elaboren estrategias pedagógicas tempranas e intensivas para atender a los alumnos que presentan mayores riesgos.
4. La formación de la Educadoras y de las Profesoras de Educación Básica debiera tener un fuerte núcleo común.